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Carlos Robles

No dan agua ni al gallo

Después de más de dos años que se aprobaron las reformas a la nueva Ley de Salud en el Estado, fue resucitada con su complemento o sean sus artículos secundarios en donde se precisan y marcan no solo sanciones para quienes no cumplan, sino obligaciones ineludibles que establecen el objetivo principal de la Ley, sin embargo, las cosas siguen como antes, es decir, como si no existiera reglamentación que someta al orden a todos quienes se dedican a la venta de alimentos condimentados y otros ramos similares.

Mi Columna

No dan agua ni al gallo

Por Carlos Robles Nava

Después de más de dos años que se aprobaron las reformas a la nueva Ley de Salud en el Estado, fue resucitada con su complemento o sean sus artículos secundarios en donde se precisan y marcan no solo sanciones para quienes no cumplan, sino obligaciones ineludibles que establecen el objetivo principal de la Ley, sin embargo, las cosas siguen como antes, es decir, como si no existiera reglamentación que someta al orden a todos quienes se dedican a la venta de alimentos condimentados y otros ramos similares.

En días pasados, Alberto Salinas de la Fuente, dirigente en Saltillo de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera, CANIRAC, en Saltillo, dijo que sus socios estaban cumpliendo cabalmente con al menos una de las obligaciones que enmarca la citada ley y que es retirar los saleros de las mesas. De la segunda obligación y que es poner frente al o los comensales un vaso con agua, nada dijo.

El retiro de los saleros es tan justificable y positivo por diversas razones, pero lo que más importa es el daño a la salud que causan esos granitos de sulfato de sodio llamada comercialmente sal y cuyo producto no podemos negarle la cualidad de dar en muchos de los casos y con uso moderado, un mejor sabor a los alimentos.

La misma ley, indica que si el cliente pide sal, pues hay que darle sal, aunque la excesiva ingesta de este “salado” producto, nos dañe, así es que ni hablar porque al cliente lo que pida.

Soy un compulsivo y adicto cliente a restaurantes de los diferentes niveles, por lo que es un tema del que hablo como testigo de la verdad y repulsivo a la demagogia y en especial a las mentiras y en este caso, el Lic. Salinas, Presidente en Saltillo CANIRAC probablemente que por tiempo u otras razones, no tiene espacio ni se lo da, para hacer aunque sea una rápida y ligera vuelta a los restaurantes y hablar con la verdad, porque si hay quienes han retirado esos “envases de la muerte”, llamados así los saleros por los efectos nocivos al consumir exceso de sal, porque el sulfato de sodio alimenticio, no es malo, lo que es su exceso y hay paisanos que rayan en lo exagerado para “condimentar” los alimentos, con el agravante de hacerlo antes de probar si la comida lo necesita o no.

El segunda incumplimiento de la ley en la materia es el anunciado, al menos en papel, obligación de que los comerciantes de alimentos condimentados deben antes que nada e inclusive tomar la orden del cliente, servir o poner sobre la mesa un vaso con agua.

Duele decirlo, pero hay restaurantes que no le dan agua ni al gallo de la pasión, menos se la brindarán gratuitamente al cliente, que por cierto, no es una modalidad, porque desde mi juventud y antes, era sino obligación legislada, al menos una atención de no casi, sino de todos los negocios de comida.

El dizque cumplimiento de ofrecer como cortesía un vaso con agua a los clientes, la mayor parte de los restauranteros sean de “cache” o “perrines”, cuando se pide un vaso de agua, le llevan una porción embotellada, pero que se cobra y los hay quienes permanentemente colocan esas botellas comerciantes en la mesa, probablemente un hecho para provocar las ansias de tomar agua que muchas veces esos deseos de beberla se quitan en cuanto se ve el precio que enmarca el envase que es dos y hasta tres veces más que su costo normal, como si esos negocios su fuerte fuese vender agua dizque “ultrapura” o “purificada” que en muchos de los casos viene de la simple llave.

Por más que digan los patrones de CANIRAC Saltillo que se respeta la nueva Ley de Salud del Estado, solo hay que dar una vueltecita a los restaurantes, siendo esa misma recomendación a las autoridades de Salud de Coahuila, comandada por el doctor Héctor Mario Zapata de la Garza, quien puede dar constancia de mi vicio de restaurantes, pues es en éstos en los que mayor veces lo saludo y encuentro.

Sería sano por la salud de todos y por respeto al cumplimiento de esta ley, que los involucrados en cumplirla y aplicarla, de vez en vez hagan visitas a estos negocios que hablando de la mera verdad están dejados de la mano de la ley, exponiendo a sus clientes o comensales a malestares estomacales y en ocasiones hasta intoxicaciones por la insalubridad existente en no pocos de esos negocios. (www.intersip.org)