Mi Columna
¿ Apretarnos más ?
Por Carlos Robles Nava
Apriete de cinturón y gastar menos para gastar mejor, que es lo mismo, la vieja y trillada frase y slogan que han tomado como “bandera” algunas administraciones federales, estatales y municipales en los últimos 30 años, sin que nada de eso se cumpla.
Esas son las recomendaciones dadas por el Presidente, Enrique Peña Nieto, durante su mensaje con motivo de su tercer año de gobierno y para “fortalecer” esa rebuscada frase, le añadió “ahora a nosotros, el gobierno, nos toca apretarnos el cinturón”, cuando que el pueblo mexicano, al menos más de 60 a 70 por ciento que es lo estimado en pobreza en diferentes categorías, se ha apretado desde hace tiempo no el pantalón, sino la panza o estómago, para el caso es lo mismo.
Dio a conocer diez puntos, fundamentales para enfrentar los próximos tres años que faltan del actual gobierno federal que serán justo los tres años más de sacrificio y soportar los mexicanos mantener la ya demasiada carga burocrática, así como el saqueo constante de arcas públicas en sus diferentes niveles.
Los diez puntos enmarcados por Peña Nieto, no son un compromiso, sino tienen que ser una obligación que tampoco tiene porque anunciarlo, sino simplemente aplicarlas y llevarlas a cabo porque no otra salida.
Ha transcurrido casi un siglo de nuestros gobiernos constitucionalistas y seguimos como hace un siglo, disculpando la redundancia, es decir, experimentando, buscando formas de recomponer nuestra república, armando y desbaratando, dando garrotazos de ciego, pero lo peor, acompañados estos cien años de corruptelas desde Porfirio Díaz, que ahora está de moda y que bueno que se le rinda pleitesía, se honre su memoria, pero eso no borrará las barbaridades de su largo régimen “porfirista”, período en que hay que decirlo, no todo fue malo, pues también hay que reconocer el despeje como nunca del progreso y la economía de nuestra patria, significándose porque todo era iniciar de cero.
Hubo necesidad de entender que el petróleo no sería siempre una panacea, dependiendo de los altos precios del petróleo y ahora que se derrumbaron, tras 80 años de historia , sigue siendo el pueblo mexicano quien pague los platos rotos, con la novedad de que el actual sexenio federal “promete” apretarse el cinturón porque “ahora les toca a ellos, los gobernantes, jalar varios ovillos del cinturón.
Porque el gobierno federal, al igual que los Estados y Municipios, así como las dependencias descentralizadas y para estatales no se comprometen a dejar de saquear las arcas públicas, que ese es para muchos mexicanos, el hoyo que hay que tapar a piedra y lodo, sin apretarse el cinturón ni sacrificios demagogos.
Para qué apretarse el cinturón, si seguirán los pecadores ante las arcas públicas abiertas, siendo mejor no decir, sino actuar conforme a la ley, trastada tras trastada o tarascada que se da a los presupuestos anuales económicos.
Como promesa y compromiso de un Presidente de la República, celebrando haber llegado a la mitad del camino de su administración, hubiese sido mejor anuncio el de sin miramientos, consideraciones y menos sin compadrazgo, sino acciones reales, invocar a la honestidad y decencia de los gobernantes en general que respeten el dinero ajeno, que no gasten de más para no andar embargando o hipotecando los ingresos en general, sujetarse al presupuesto aprobado y no rebasar, porque la deuda pública de las 32 entidades del país, rebasa en mucho la capacidad de pago de esos Estados.
Para qué tanto mitote con promesas que luego resultan falsas, aumentando el enardecimiento del pueblos más vulnerables, cumpliéndose la frase de que se ensancha la brecha entre pobres y ricos. (www.intersip.org)
