Mi Columna
A quién se refirió Quique
Por Carlos Robles Nava
Contra los gobiernos populistas y demagogos arremetió el Presidente, Enrique Peña Nieto, al rendir cuentas y enviar un mensaje a los mexicanos al concluir su tercer año de gobierno el pasado martes 02 de septiembre.
Remató el “Preciso” con su arenga señalando que esos gobiernos demagogos y populistas, surgieron de crisis internas que alientan encono, discordia, retroceso y división en la sociedad mexicana.
No tardaron los reclamos y exigencias de líderes de partidos políticos diferentes al Revolucionario Institucional, los que de hecho y sin necesidad de ser adivinos no se pusieron el saco, pues es lógico que no vendría a su memoria que Quique, el Mandatario Nacional, se refiriera al longevo tricolor, aunque entre viejo y viejo, al menos considerando fechas de fundación entre el PRI y Acción Nacional, se dan un quien vive, pues el canasto está igual que el garrero, es decir compiten entre 70 y algunos años más, cada una de esas instituciones políticas.
Quien de inmediato exigió respeto y nombres fue el Partido de la Revolución Democrática, organismo formado hace ya unas dos décadas con puros priistas chapulines y solo hay que conocer su historia de nacimiento para comprobar lo dicho.
El PAN reviró con una serie de exigencias al Presidente para que enderece el camino o ruta que se ha caracterizado en sus tres primeros años de gobierno y que solo ha sido para “empinar” a los mexicanos con la ausencia de acciones efectivas y dejar la demagogia a la que hace referencia Peña Nieto, para acabar, por ejemplo, con el hambre extrema de varios millones de mexicanos; combatir con hechos y no discursos demagogos e inútiles la corrupción en general; dejar de gobernar para determinados grupos cercanos y allegados al poder nacional en turno.
Entre verdades y mentiras, más de lo último que lo primero, Quique hizo alusión a que serios señalamientos de corrupción lo mismo en el orden municipal, estatal y federal, incluyendo en varios casos en empresas privadas, han provocado el malestar y reclamo de la sociedad mexicana, echándose al chal, que son desafíos que habrá no de enfrentar su gobierno, sino poner remedio, lo que anticipamos no será difícil, sino imposible, considerando que por desgracia para las actuales y nuevas generaciones el arraigo de esas actividades ilícitas se están haciendo no solo costumbre, sino parte de la vida propia frente a las nuevas generaciones que solo han tenido ejemplos negativos por los procedimientos de nuestros gobernantes y de un sinnúmero de instituciones públicas, que al paso que se lleva, cada vez quedan arraigadas y “amarradas” en las raíces de esas entes, convirtiéndose con el tiempo, algo natural, que lógico no debe ser y por contrario, corresponde poner remedio a quien dirige el camino de México o está en turno en su conducción.
En arenga reconoció y lamentó el daño que se ha hecho no solo a México como institución, sino a todos los mexicanos, con o sin buenas condiciones de vida, prometiendo perseverar en la implementación de las reformas que servirán para edificar una mejor nación.
Con convicción, al menos por su parte, dijo en el citado mensaje que seguirá los avances de acciones entorno a las cinco grandes metas nacionales y que son: Tener un México en paz, incluyente, con educación de calidad, próspero y con mayor responsabilidad global.
¿ Que bonito mensaje, ¿no?. Aunque mejor serían tomadas en cuenta por los mexicanos si en verdad el discurso presidencial no hubiese estado tan teñido de demagogia, con verdades a medias y se aplicaran en la práctica una vez pronunciadas.
Igual de demagogas sonaron los sentimientos y reclamos de los partidos políticos que exigieron a Enrique Peña Nieto, dijera los nombres de a quien y quienes se refirió como gobiernos populistas y demagogos, aunque la pregunta es si realmente desean conocer los nombres o es mero morbo, pues para sacar el mugrero de casa, no hay que precisar quienes lo motivan, pues en cada caso y casa tenemos identificados a los corruptos, entonces “para que nombres”. (www.intersip.org)

