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Carlos Robles

Indolentes y corruptas

Mi Columna

Indolentes y corruptas

Por Carlos Robles Nava

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La explotación minera en Coahuila y específicamente en la Región Carbonífera ha sido aprovechada por las autoridades del Trabajo y Previsión Social,  no solo federales, sino las estatales y municipales para llenarse de dinero los bolsillos ante el incumplimiento de las medidas de seguridad y protección de los mineros incorporándolos al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Sobran dedos de una sola mano la cantidad de empresas mineras, por cierto, las más importantes son extranjeras predominando las de origen canadiense, que cumplan cuando menos la mitad de  las medidas de seguridad y normativas que marca la Ley para la explotación del carbón que es lo más que hay en esa región del Centro del Estado.

En iguales circunstancias está el cumplimiento de los derechos que establece la Ley Federal del Trabajo, que cuando menos son salarios, Seguro Social, finiquito al terminar el contrato y la indemnización cuando hay muertos por accidente del propio trabajo en las minas que son recurrentes.

Y, si esas son las violaciones y explotaciones de que son objeto los mineros por parte de empresas dizque formales, peor es la situación de los que laboran en los conocidos “pocitos” en donde no solo particulares, sino altos funcionarios de los gobiernos estatales pasados, han encontrado “jugoso negocio” invertir en los “pocitos” a través de prestanombres.

Estas crueles e inhumanas explotaciones laborales, no son nuevas ni tampoco desconocidas por los coahuilenses, al menos en la propia región Carbonífera que es donde son más recurrentes esos infames e injustos contratos de palabra.

El que los mineros de esa región acepten esas condiciones de trabajo, es más que nada por necesidad, haciéndose por desgracia una costumbre no solo en las generaciones del pasado, sino en las actuales, siendo precisamente la razón de que en las minas y “pocitos” predominan mucho los mineros jóvenes, pues no hay otra actividad para sostener a sus familias.

Por todo lo anterior, no es ninguna novedad lo publicado recientemente en el documento denominado “Estudios Sobre el Cumplimiento e Impacto de las Recomendaciones Generales, Informes Especiales y Pronunciamiento de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 2001-2017.

En las indicaciones que marca dicho Estudio hay renglones en donde solo se marcan las deficiencias detectadas en un solo año, por ejemplo en el 2011 de 24 emitidas solo se cumplieron 13 recomendaciones y la pregunta, qué pasó con las incumplidas, se les sancionó, se les canceló el permiso o licencia de explotación del carbón, etc.

Por cuanto hace al renglón de seguridad e higiene, existe un total vacío en su normativa y por tanto una fácil evasión para su cumplimiento.

Reconoce la C.N.D.H., la existencia irregular del clandestinaje de los llamados “pocitos”, remarcando que es donde son más recurrentes los accidentes y muertes.

Este informe, está plagado de aberrantes condiciones en que trabajan los mineros de esa Región, se señalan las injusticias, pero todo queda en lo mismo, pues en ningún momento se dice respecto a la aplicación del castigo que marca la Ley Federal del Trabajo

El documento de referencia, debiera titularse: ”Indolentes y Corruptas Condiciones Laborales de los Mineros Coahuilenses”. (www.intersip.org)