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Carlos Robles

Duro contra Mariano

Mi Columna

Duro contra Mariano

Por Carlos Robles Nava

La podredumbre que por decenas de años ha vivido la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro” y que en días pasados fue denunciada públicamente por el Secretario General de ese importante centro educativo, Mariano Flores, para muchos de sus compañeros no solo de compañeros de generación, sino de integrantes del actual comité directivo de la Narro, no solo fueron desafortunadas, sino se ha calificado como craso error porque en vez de decirlo, hay que actuar.

Don Mariano se refirió a la existencia desde hace decenas de años, de catedráticos, trabajadores administrativos y de otras de las múltiples áreas que tiene la U.A.A.A.N., que vienen cobrando como empleados activos y jubilados o bien hacerlo en nóminas de distintos departamentos de la propia Universidad.

Lo dicho por el segundo de abordo en el mando de la Antonio Narro, es decir, abajo del Rector, Jesús Valenzuela, aunque no es nuevo, sin lugar a dudas repercutirá en la integración de los futuros inmediatos presupuestos federales otorgados a partir del año entrante a la citada universidad agraria.

Las diferentes comisiones legislativas federales, aunque los integrantes de muchas de ellas llegan por vez primera a la Cámara de Diputados Federales, en San Lázaro, del Distrito Federal, hay muchos que repiten y conocen la historia de la Narro, encargándose de “recomendar” a sus colegas para regatear más recursos económicos no solo a la universidad agraria de Coahuila, sino a otras instituciones de ese nivel que a través de los años se han convertido en barriles sin fondo, con el agravante de que han servido solo para mantener a elevados grupos de zanganos y sanguijuelas que por años han estado pegados a la ubre chupando dinero sin beneficio a la comunidad estudiantil que representan.

La Narro, por desgracia, lleva años con el mismo presupuesto que ha sido de entre 800 a 900 millones de pesos, lógico insuficientes para emprender nuevas y mejores condiciones, particularmente en materia docente.

Los coahuilenses han vivido el desafortunado sendero y camino que está llevando la “vieja” Narro con sus casi 90 años de existencia, ya que se han reducido sensiblemente los recursos económicos para renglones tan vitales para cualquier centro educativo de nivel superior como es la investigación, la profesionalización de cada área y el mejoramiento de instalaciones y en particular de su equipo de laboratorio, de campo, etc.

De acuerdo con versiones del área de catedráticos y administrativos, por cada peso que recibe la Agraria Antonio Narro, entre 80 y 85 centavos de cada peso, van a dar a nóminas y prestaciones en general de sus casi 4 mil empleados de los diversos ramos, lo que prácticamente reduce los dineros no solo para investigación, sino para su actualización y para que sus futuros profesionistas en las múltiples ramas que comprende su educación, no anden mendingando recursos para realizar estudios y prácticas en el extranjero.

El pecado de Mariano Flores, para algunos es que abrió la boca, mientras que otros, estiman que fue más el ruido que las nueces, porque en corruptelas hay pocas universidades agrarias que lamentablemente ganen posición a la vapuleada Antonio Narro.

Son muchas las reacciones que generaron las declaraciones públicas de don Mariano, el segundo mando más importante en este momento de la Agraria Antonio Narro, que como se dice “ya entrado en gastos”, Chuy Valenzuela, el Rector en turno, no le queda otra, si es como lo pregona que esa Universidad es el “amor de su vida”, tomar medidas para que el hoyo de corruptelas y podredumbre no siga creciendo.

Para pasadas y futuras generaciones de profesionistas agraristas, es el momento de poner un fin definitivo a tanta robadera de recursos públicos, como lo afirmo el propio Mariano Flores. (www.intersip.org)