Mi Columna
Es todo un dilema
Por Carlos Robles Nava

Cada administración municipal no solo de Saltillo, sino del resto de las cabeceras municipales de Coahuila, invierten millones de pesos para rehabilitar y mantener en condiciones aceptables las plazas púbicas y sean disfrutadas por las familias que habitan los sectores donde se ubican.
Para atender esa petición generalizada que se dio durante su campaña, el Presidente Municipal, Manolo Jiménez Salinas, anunció que este año su administración invertirá 16 millones de pesos en el arreglo de los daños que tienen 16 de esas plazas públicas.
Vale decir, que algunos de esos paseos públicos por no decir que todos, en años anteriores fueron rehabilitados, pues presentaban un estado lamentable por la destrucción de que habían sido objeto.
Entre los principales daños figuran los juegos infantiles de que se ha dotado a esas plazas públicas, bancas, luminarias fundidas, desaparición de los anuncios pidiendo la protección y cuidado de esos lugares, etc.
Los vecinos señalan que la destrucción ha sido por grupos de vándalos que por las noches acuden a esos lugares solo para cometer tropelías, inclusive algunos son adictos a drogas o alcohol.
En todos los casos se ha pedido el auxilio de la policía, pero esta no acude por diferentes razones, pero cuando hace acto de presencia generalmente los pandilleros y vivales huyen y se libran de la acción de la justicia.
Esto ha sido un problema complejo para que las autoridades municipales logren combatir esos actos vandálicos, además de que los destructores son de otras colonias, en su mayoría ubicadas lejos de las que acuden a causar daños.
Por otra parte, es imposible que la autoridad asigne un policía permanente las 24 horas y ni siquiera solo por las noches y madrugada que es cuando las pandillas hacen de las suyas..
Este es todo un dilema al que tienen que enfrentarse las autoridades, además de que la colaboración de los vecinos es muy escasa o limitada, pues temen ser víctimas de represalias como ya ha sido en otras colonias donde los vecinos han denunciado a los destructores de los paseos públicos.
En el pasado se programaron rondines de patrullas policiacas, pero estos malvivientes ni eso ha sido suficiente para impedir que cometan sus averías.
Entre las opciones que se han analizado es ya no rehabilitar y reponer los destrozos, pero eso sería tanto como dejar a la merced de los pandilleros esos paseos públicos, además de que las familias quedarían a la merced de las fechorías de esos grupos de vagos, además de que se quitaría a las familias, especialmente a los chiquitines de contar con un espacio de esparcimiento y entretenimiento.
Por lo pronto, las autoridades locales dejarán en resguardo las plazas una vez rehabilitadas, esperando que los pandilleros entiendan y comprendan lo mal que hacen al destruir los paseos públicos comunitarios. (www.intersip.org)



