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Carlos Robles

Como “cuicos” de antes

Mi Columna

Como “cuicos” de antes

Por Carlos Robles Nava

La vida es cíclica, no hay discusión y es más que suficiente con analizar hechos y sucesos cotidianos sobre las problemáticas que viven las generaciones actuales, pero que hace muchos o medianamente años atrás, los vivieron nuestros antepasados.

Y esto, es en todos los aspectos, por ejemplo, en política, las mismas promesas y “compromisos”  de los candidatos de hace 50 años, es justo lo que se hace en estos tiempos modernos, con el agregado de que ahora traen de moda que se firman ante un notario público, aunque eso no da un 100 por ciento que se cumplirá.

Tratándose de seres humanos, la vejez nos transporta a nuestra niñez en que ahora igual de viejos, requerimos mayores atenciones y cuidados similares a los de la infancia. Por eso, es común la frase de “regresaste a tu segunda infancia” o sea a la edad dorada o tercera o cuarta edad.

Esta semana, apareció en los medios de comunicación que los policías municipales de Saltillo, Coahuila, compraban sus propias balas que utilizan en su servicio de guardianes del orden públicos, causando extrañeza en unos casos y críticas indefendibles en otros, particularmente en las actuales generaciones.

Sin embargo, en personas de edad madura o de la tercera edad, la verdad es que solo se están viviendo sucesos del pasado, pues hace entre 40 y 50 años y hasta más, los policías municipales que de esas épocas fueron identificados como “cuicos”, “genízaros” “azules” o “uniformados” que igual como ahora tenían que comprar las balas de su pistola, así como su propia arma.

Fueron tiempos en que el policía, guardián de orden, cuicos, etc., era el clásico individuo de edad, gordo, mal “plantado o planchado” por su aspecto desordenado y dejado, contándose con los dedos de una mano quienes conducían un coche-patrulla, primero porque no había tantas como ahora y segundo, puedo asegurar que tampoco sabían manejar ni tampoco leer y escribir, pero esos eran los “genízaros” de mi época.

La improcedente situación sacada a relucir en los medios de comunicación respecto a que el policía de estos tiempos, igual que en el muy pasado tienen que comprar sus municiones, nos demuestra además de lo injusto e improcedente, que no podemos exigir honestidad en general a las generaciones policiacas actuales, porque sobran motivos y excusas para justificar, más no aceptar, la necesidad de estirar la mano por parte de estos servidores públicos para recuperar lo que gastan en parque, municiones o balas.

En el pasado, no se recibían recursos extras, como ahora con el SUBSEGUM, pues además de que no existía, tampoco los municipios recibían tanto dinero del gobierno federal como en estos tiempos y que en muchos casos es tanto que hasta se desvías, lo desaparecen o roban.

Si la autoridad municipal niega lo necesario a su gente para que cumpla honesta y cabalmente con su misión, no tiene derecho a cuidar las manos a sus policías. Todo tiene una razón de ser, más no una justificación, ¿no?. (www.intersip.org)