Mi Columna
El ya merito
Por Carlos Robles Nava
Es reconocido pública y oficialmente por las mismas autoridades de la Procuraduría de Justicia en el Estado, que las casas de empeño, también conocidas como montepíos son los “receptores” o “guaridas” de todo lo robado.
El motivo es muy sencillo y es el hecho de que en esos establecimientos no se pide ni menos se exige factura o documento alguno que de una u otra manera demuestre la legalidad sobre la propiedad de lo que se va a empeñar.
No hay límite respecto a artículo robado que se quiera dejar en prenda de garantía, aunque esto es un decir, porque un delincuente, cualquiera que sea su especialidad y de quien se trate, jamás regresa a rescatar lo que dejó y nos atrevemos a decir que ni siquiera se atreven a caminar por el frente del montepío.
Con esas facilidades y puertas abiertas para que llegue a las casas de empeño todo lo que quepa por sus puertas, lo dicen los mismos agentes ministeriales investigadores, es el lugar idóneo para que los rateros, por unos cuantos pesos, “desaparezcan” el producto de sus latrocinios.
Cuando la víctima de un robo en su casa denuncia y las investigaciones no avanzan, es suficiente dar una gratificación “pa´la gasolina” y de inmediato se “recupera” lo robado, pues es suficiente visitar algunos de los montepíos y ahí se encontrará el producto del hurto.
Sin embargo, las autoridades superiores de la Procu o sea la Secretaría de Gobierno, solo ha anunciado repetidamente que ahora sí, que ya mero o que ya merito actuarán para regularizar a las casas de empeño, sometiéndolos a fuerte vigilancia para que no acepten objetos sin factura.
Los responsables de la Secretaría de Gobierno, aceptan que son esos lugares donde va a dar todo lo mal habido y que una de las razones de exigirles reglas es estrategia para combatir los robos.
¿ Por qué no se ha hecho?. Probablemente por las múltiples ocupaciones que tienen los responsables de la Secretaría de Gobierno o porque hay fuertes intereses que se anteponen y también puede ser por carecerse de normas legales para imponer esa exigencia a quienes compran cosas robadas.
Un ejemplo de que cerrando el paso a la compra-venta de lo mal habido es una efectiva medida, lo fue el cierre de lotes de compra-venta de partes automotrices en donde se desmantelaban vehículos completos y aunque de vez en vez sale a flote la existencia de alguno de esos negocios grises, por ser ya cosa rara, los mismos vecinos reportan el sigilo de como entran y salen las personas y vehículos, lográndose el cierre de esos “deshuesaderos” clandestinos.
Todo es cosa de querer hacer las cosas, como igual de no querer hacerlo, si se desea retornar la seguridad en la Entidad y hacer a un lado el ya merito actuaremos. (www.intersip.org)
