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Carlos Robles

De primera a quinta clase

Mi Columna

De primera a quinta clase

Por Carlos Robles Nava

Ha pasado al arca de los recuerdos, aquellos años en que el servicio médico del magisterio fue un orgullo por su excelencia y otros beneficios que incluía para los trabajadores de la educación pensionados y activos.

Los trabajadores en vigencia, así como pensionados y jubilados de las Secciones 35 y 38 que comprende el magisterio estatal coahuilense, igual que de las Universidades Autónoma de Coahuila y la Agraria Antonio Narro, tienen no meses, sino más de dos a tres años que ven con nostalgia sus presumidas cuando en voz alta comparaban los servicios médicos que les brindaban y los exponían con los del Instituto Mexicano del Seguro Social o del I.S.S.S.T.E.

Sus comentarios favorables eran porque pagando diez pesos recibían medicamentos de patente; la hospitalización no solo en instalaciones propias sino subrogados esos a particulares; así como la alta calidad de especialistas con que contaban y que era plática obligada de todo maestro.

Jamás pasó por la mente de los trabajadores en general del sistema educativo, que sufrirían más que lo comparado con las atenciones y servicios del Seguro Social, que al menos para muchos, su comentario es “qué bueno que a nosotros nos tocó en el IMSS”.

En verdad el cuadro que enfrenta el servicio médico del magisterio coahuilense, es sorprendente por su derrumbe caída cuyas causas y razones nadie da cuenta alguna y sobre todo ni siquiera de la desaparición o mal uso o cambio de dueño, como se dice coloquialmente, de tantos recursos económicos de los que dispusieron los dirigentes sindicales magisteriales.

La situación, por lo pronto y al menos en cuanto hace a proveer de medicamentos a sus enfermos, es cada vez peor para activos, pensionados y jubilados quienes sufren para tener sus medicinas.

Rubén Delgadillo Romo, Secretario General de la Sección 38 del S.N.T.E., ha señalado como responsables de ésta tremenda escases de medicamentos, a saqueos del interior de las instalaciones médicas por parte de empleados que aprovechan su labor para surtirse indebidamente de medicinas que les son surtidas por los médicos del servicio al magisterio.

El pasado lunes 4 de enero, Delgadillo Romo, informo a los medios que ya se preparaban denuncias judiciales con pruebas irrevocables sobre la afectación al abasto de medicamentos.

Ya se cumplió una semana y los activos, jubilados y pensionados del magisterio, siguen esperando hechos y no dichos, pues para los trabajadores de la educación, la desastrosa situación que vive el servicio médico del magisterio, es por la arrebatinga de los fondos producto de las cuotas y no por otras situaciones ilegales que afirma el líder de la Sección 38 se están cometiendo en el interior.

El tiempo será quien dé la razón y la verdadera causa de que lo que fue servicio de primera, ahora no llega ni siquiera a quinta clase.

¿Será?, pues Rubén, el líder de los maestros está obligado a darle credibilidad a sus declaraciones acusatorias sin pruebas. (www.intersip.org)