Mi Columna
Lágrimas de cocodrilo
Por Carlos Robles Nava
Lleva 24 meses y días llorando y lamentándose que no tiene dinero por que heredó y debe pagar pesada deuda que le dejaron los que se fueron, pero tampoco plantea algunas alternativas para responder al cargo de quienes lo eligieron y también los que votaron en su contra y ahora forman parte de toda la comunidad.
Con esos lloriqueos se justifica, al menos es lo pretendido, da sus muy particulares razones y pretextos por mantener en el abandono la mayoría de los servicios públicos de su municipio, sin embargo, igual que las lágrimas de su Alcalde, sus habitantes lloran y se entristecen por el nulo interés por la tierra que le dio vida y de la que en campaña dijo se entregaría en cuerpo y alma.
Y, mientras Juan Francisco González González, Presidente Municipal de San Pedro de las Colonias, expresa su pesar y se lo transmite a cuanta persona de dentro o fuera de la ciudad que administra, mucho, aunque mal, se habla y se dice que la nómina de esa administración está atiborrada de “aviadores” no faltando los que estiman que hay más de cien y hasta dan nombre de parientes y conocidos que disfrutan de las mieles de una administración “quebrada”, según el lloriqueo del Edil.
Otra de las versiones de los allegados de Juan González, que además de político es empresario del transporte sub urbano, contando con una flotilla de autobuses de pasajeros, los que según los díceres y rumores, son cargados de gasolina a cuenta del Municipio.
Por cierto, se asegura convirtiéndose en un rumor fuerte entre los sampetrinos, que igual el propietario de esa gasolinera que surte combustible a los camiones de transporte público del Alcalde, trabaja para la administración de Juan “El Llorón”. }
En efecto, es toda una verdad que Juan González González, heredó una deuda de más de 50 millones de pesos, de su antecesor, crédito otorgado por una institución bancaria y aprobada por el Congreso del Estado.
Con similar herencia recibió el Presidente Municipal anterior a Juan González y que se sepa, no hubo tanto “lloradero”, se estuvo abonando al crédito y a final de cuentas se hizo una reestructura que alivianó la situación permitiendo a contar con más recursos para atender la demanda de la población más vulnerable.
Es inexplicable, sobre todo tratándose de empresarios metidos a políticos que lamenten y conviertan en una eterna queja, el haberse hecho cargo de una administración pública endeudada, cuando que como aspirantes y luego candidatos oficiales, saben la situación económica del ayuntamiento al que quieren llegar.
Juan González González, ni es nuevo en cuestiones empresariales ni tampoco en las lides políticas, pues hay que recordar que fue diputado local aunque su paso por el poder legislativo fue sin pena ni gloria.
Sobran los sampetrinos que ahora se refieren a Juan González, su Alcalde, como el de “lágrimas de cocodrilo” o “juan el llorón”. Será porque Juan se la pasa llorando y llorando, pero disfrutando la Alcaldía con las canonjías a su favor?. Porque el cocodrilo llora cuando está devorando a sus víctimas. (www.intersip.org)
