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Carlos Robles

Garbanzo de libra

Mi Columna

Garbanzo de libra

Por Carlos Robles Nava

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Paso mucho tiempo sin escucharse avances en la producción agrícola de México y para sorpresa y regocijo de muchos, el 2016 fue excepcional al registrarse un incremento del 11 por ciento, de manera sobresaliente y en particular en frutales para las Unidades Económicas Rurales Agrícolas.

Esto como resultado a la aplicación de importantes programas y componentes como el de Fomento a la Agricultura que tiene como objetivo elevar la producción con base en mejor uso de los recursos naturales aplicando una política de incentivos a la producción.

Hasta junio de este año, se ha tenido un ejercicio superior al 50 por ciento de los l6 mil 384 millones de pesos de presupuesto donde el principal componente es ProAgro Productivo, que hasta ahora ha absorbido el 54 por ciento de los recursos a través de una estrategia canalizada a reducir incentivos a las grandes áreas de cultivo y elevar los apoyos y beneficios a los pequeños productores.

Esta es una nueva visión dirigida a incentivar la productividad dejando atrás los subsidios asistencialistas y en los primeros cuatro años de que se puso en marcha el programa se ha dado liquidez a las Unidades Económicas Rurales Agrícolas, UERA, que han recibido apoyos por 45 mil millones de pesos, dinero que se ha canalizado a mejorar la productividad en fertilizantes, material vegetativo, productos fitosanitarios, semillas, seguro, mano de obra y maquinaria y equipo, además de otros conceptos.

El programa se está aplicando en 3 millones 300 mil predios que abarcan 11.7 millones de hectáreas para beneficio de 2 millones 100 mil productores.

En los cuatro años que tiene de desarrollarse Fomento a la Agricultura y ProAGRO Productivo, se ha dado liquidez a las cosechas alcanzadas por las Unidades Económicas Rurales Agrícolas, gracias a la visión orientada a incentivar la productividad dejando atrás los subsidios asistencialistas.

Los 52 principales cultivos apoyados con este programa tuvieron en sus cosechas del año pasado un incremento del 11 por ciento comparativamente con la obtenidas en el 2012.

Tal fue el caso en el ramo de frutales donde hubo un 22 por ciento; hortalizas 21 por ciento; granos el 13.4; cultivos agroindustriales 9.6; oleaginosas, 8.8 y forrajes 5.7 por ciento.

Sin embargo, hubo cultivos donde se rebasó por mucho lo estimado y tal es el caso de la soya con un 105.7 por ciento; manzana, 91.2; espárragos, 8.1; zarzamora, 77.8; brócoli, 51.7; aguacate, 43.6; arroz palay, 42.1; pepino, 38.4; chile verde 37.8 y maíz forrajero un 34 por ciento.

Esto demuestra que con disciplina y aplicando correctamente los programas recomendados y por los técnicos capacitados, se alcanzan logros que se ven en un principio como imposibles.

Nuestros campesinos, me refiero a los de Coahuila, deben dejarse de lloriqueos y acercarse más a las dependencias oficiales que tienen programas agropecuarios y hacer a un lado a todo liderzuelo que ofrece “bajarles la Luna” con el pretexto de que los “representará”, aunque esto sea para estafarlos y hundirlos más en la miseria.

Los campesinos coahuilenses lograrían muchos garbanzos de libra si dejaran a un lado sus sueños guajiros, porque el progreso se alcanza solo con trabajo y disciplina. (www.intersip.org)