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Carlos Robles

Los mirones, son de palo

Mi Columna

Los mirones, son de palo

Por Carlos Robles Nava

No solo el robo a bancos, sino a los cuentahabientes de éstos que más tardan en retirar cantidades en efectivo de sus tarjetas de débito, ahorro, pensionado u otro sistema, que en ser despojados por habilidosos y experimentados rateros.

Respecto a los calificativos que endilgo a estos amantes de lo ajeno, desde mi personal perspectiva, se la ganan porque me he sorprendido por la inteligencia desarrollada a través de los años de cómo apoderarse de lo ajeno.

Los rateros han tenido, al menos en Saltillo y Torreón, ciudades en donde se tiene la mayor incidencia en asaltos bancarios, dentro y fuera de sus instalaciones, el ingenio de que hasta con simples gritos amedrentan a las o los cajeros que con toda facilidad, probablemente por proteger su vida y sueltan el efectivo que tiene bajo su protección y cuidado.

Empero lo más sorprendente para este columnista es que con mayor facilidad se dan cuenta de quien retira de las cajas del interior dinero en efectivo arrebatados a la salida del banco.

¿ Cómo se enteran de esas fuertes cantidades retiradas ?. Es el dilema que no con claridad se presenta en este tipo de atraco. ¿ Quién o quienes les avisan ?. Los cajeros, los porteros que hacen funciones no de guardias de seguridad, sino de simples abre puertas, sin ofenderlos, pues sin ser incrédulo, no hay delito perfecto cometido por una sola persona y en estos casos, jamás se detiene a los que sorprenden a incautos cuentahabientes escogidos como sus víctimas.

En últimas fechas y ante el alto crecimiento de robos dentro o fuera de los bancos, las autoridades estatales están contemplando que esas instituciones cuenten con más protocolos y obligaciones no solo para el cuidado que debe tenerse en los retiros, sino de la gente que sin oficio se asienta por largo tiempo en el interior de esos negocios bancarios.

Son halcones, cómplices, mirones, “comunicadores”, “avisadores”, etc., de quienes sacan dinero, porque no son magos o adivinos, ya que nunca fallan en escoger su víctima.

Estos sujetos se enteran de quien retira efectivo, ¿ cómo ?. Esa es la interrogante, sin faltar la sospecha y posibilidad de que se trata de halcones pagados precisamente por los mafiosos.

Las autoridades estatales, sin respuesta positiva alguna no solo se han reunido con los dirigentes de la banca de la Región Sureste de Coahuila, sino con directores generales de ciertos bancos que operan en esta zona para pedir mayor vigilancia por de sus instituciones.

Estos banqueros bien llamados los “hijos de Víctor Hugo”, por su parecido a los “Miserables” de la obra del reconocido poeta, novelista y dramaturgo, el francés Víctor Hugo, pues si se resisten a rendir cuentas claras en el pago de sus impuestos y ganancias que a la postre son más que altas, pues su negocio es hacer negocio, valga la redundancia, con dinero ajeno.

Han mandado a volar a nuestras autoridades con su cerrazón e indiferencia que tienen en proteger a sus clientes, pues los robos a ellos no les cuestan, sino a sus aseguradoras, con un poco más de agregado a lo robado.

Por mucho tiempo siempre se calificó a los mirones, decíamos en los viejos tiempos, son de palo, es decir, veían y miraban, pero no actuaban y menos para ser cómplices de un delito. Ahora están  convertidos en comunicadores, chimosos, halcones y cómplices de los rateros. (www.intersip.org)