Mi Columna
Recordar es vivir
Por Carlos Robles Nava

Las generaciones de estos tiempos y me refiero a los jóvenes mexicanos escuchan a raíz de la llegada a la Presidencia de los Estados Unidos, del inefable Donald Trump, la disputa en que se ha convertido el tratado comercial conocido como el “TLCAN”, desconociendo que su contenido supuestamente iba a ir más allá que un simple convenio de mercado o de negocios entre Estados Unidos, México y Canadá.
Cuando Carlos Salinas de Gortari, fungía o cobraba como Presidente de México, allá por 1993 y durante una conferencia que impartió en el Institute of Technology de Massachusetts, aseveró que el TLCAN “es un acuerdo para elevar los salarios, estamos comprometidos a aumentar los salarios reales más de lo que han crecido hasta ahora. Es un acuerdo para reducir la migración, porque los mexicanos no tendrán que migrar al Norte buscando trabajo, serán capaces de encontrarlos en mi país, es mi principal compromiso”.
¿Y en que quedaron esas promesas tan prometedoras y bonitas que nos salvarían de la pobreza y que prometían, aunque de palabra ”salarios justos y empleos a todos los mexicanos para no andar ilusionados con el sueño americano?: En nada y lo peor de todo, después de más de veinte años de que se formalizo el citado convenio comercial entre las tres naciones vecinas, siguen millones de familias mexicanas viviendo diariamente la realidad y que es pobreza, falta de empleo y aspirando llegar al país del Tío Sam a ganar dólares.
Es cierto que las bondades del TLCAN comercialmente se convirtieron en realidad al crecer las exportaciones de México en más de un 500 por ciento entre l994 y 2016 transformándose México en el único en toda América Latina en una importante base manufactura.
¿ Dónde quedó el pregonado crecimiento de la economía y los sino altos, al menos justos, salarios para nuestros trabajadores?.
El flujo de mexicanos hacia los Estados Unidos no solo continúa, sino que ha crecido desmesuradamente, mientras que por otra parte, en una promesa más quedo la también ruta de crecimiento sostenido que daría mayor crecimiento a México.
Lo aceptemos o no, el TLCAN ha beneficiado más toda inversión de origen estadounidense que se vino a establecer en la República Mexicana al aprovechar, por cierto, muy bien la mano barata de los trabajadores mexicanos.
Gracias al bajo costo de producción, insisto por lo barato de la mano de obra, la industria automotriz “gringa”, más que cualquier otra manufacturera además de fortalecerse, se enriqueció sin descocer que dio trabajo a miles de mexicanos de varias entidades.
Eso nos recuerda a nuestros conquistadores los españoles que aprovecharon hasta más no poder a los grupos más vulnerables de todas las épocas, incluyendo la actual que han sido los indígenas de ahora y hace más de 450 años, a las comunidades aztecas, mixtecas, huicholes, etc.
Es cierto y no puede negarse que el TLCAN ha dado mejoría y beneficios exclusivamente a los Estados Unidos y para México han sido solo migajas con la generación de empleos y salarios un poquitín mejores que los que pagan nuestros empresarios “toltecas”.
El TLCAN debe renegociarse pero para bien de los trabajadores mexicanos y no para seguir enriqueciendo a los mismos de siempre. (www.intersip.org)


