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Carlos Robles

El 911 nos cambiará

Mi Columna

El 911 nos cambiará

Por Carlos Robles Nava

Buena idea del gobierno saltillense de Isidro López Villarreal, poner en marcha el lunes pasado el número de emergencia 911, desapareciendo automáticamente no menos de dos a tres números de emergencia asignados eternamente, no solo en Saltillo o Coahuila, sino en la mayor parte del territorio nacional.

Si se deseaba pedir el auxilio de la policía municipal de Saltillo, era un teléfono, pero si se buscaba apoyo para una contingencia que combatieran los cuerpos de bomberos, era otro número diferente.

En Coahuila existen municipios en donde para hablar a la Cruz Roja, a Protección Civil u otras áreas reportando una emergencia, tiene hasta tres y cuatro números diferentes.

Y, como si lo anterior no fuese suficiente, las autoridades municipales tienen que enfrentarse a ese enemigo e irresponsabilidad de menores de edad, que no por su estatus de pequeños, medianos o grandes, les resta culpabilidad cuando hacen llamadas falsas que provocan salidas de las centrales de esos servicios que en ocasiones se “empalman” con emergencias reales y verdaderas y las que lógicamente se desatienden con las consiguientes consecuencias, en particular en aquellas ciudades en donde el parque vehicular y personal es extremadamente limitado.

Saltillo, concretamente, en la actualidad enfrenta ese problema, al menos por la exposición hecha por Sergio Robles Garza, Director del Cuerpo de Bomberos y Protección Civil, que asevera que el 50 por ciento de las llamadas a emergencia resultan no solo falsas, sino jugarretas de muchos menores de edad.

Los exhortos a los padres de familia cuando se les ubica y se les llama para que sometan o estén pendientes de sus hijos menores de edad, han quedado en nada, pues el problema es que por trabajar mamá y papá estos no se encuentran en sus hogares cuando se “juguetea” llamando a emergencias cuando se trata de una broma de mal gusto.

No han faltado campañas para sensibilizar a los adultos, pero en especial que participen en combatir este problema que va en crecimiento, lamentablemente conforme crece la población de la ciudad capital coahuilense.

Ninguna campaña alcanzará por si sola con las metas y propuestas expuestas, pues es no necesario, sino obligatoria la participación de los adultos asesorando y aconsejando a sus hijos sobre el mal que se causa al usar las llamadas de emergencia para “pasar el día”.

Las autoridades municipales de Saltillo, reconocen que hay un reglamento que instituye multas económicas para quienes hagan mal uso de los teléfonos de emergencia, empero, en muchos de los casos no se logra la identidad de quien está abusando y violando la ley, pues infinidad de ocasiones las llamadas salen no precisamente del domicilio del infractor, sino de teléfonos públicos.

Es indispensable, lo han repetido las autoridades municipales trabajar en coordinación, pero sobretodo en los mismos objetivos, en particular en estos casos en que se busca concientizar sobre la responsabilidad que como personas debemos cumplir para tener un mejor entorno donde vivir. (www.intersip.org)