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Carlos Robles

Nos lo acabamos

Los analistas en el tema ambiental, han recalcado hasta el cansancio que somos nosotros los terrestres quienes nos estamos acabando y matando al planeta Tierra, cuando no ponemos el más mínimo grano de participación para dejar de contaminar el ambiente de todos.

Mi columna

Nos lo acabamos

Por Carlos Robles Nava

Los analistas en el tema ambiental, han recalcado hasta el cansancio que somos nosotros los terrestres quienes nos estamos acabando y matando al planeta Tierra, cuando no ponemos el más mínimo grano de participación para dejar de contaminar el ambiente de todos.

La falta de cultura, pero más que eso, de indolencia e indiferencia que demostramos los mexicanos en general, como el hecho de que sin ningún prejuicio con toda desvergüenza y simpleza e impunidad vaciamos en los resumideros del drenaje del interior de nuestras casas, con toda simpleza e impunidad los rezagos del aceite sobrante y quemado durante la elaboración de las comidas o también los rezagos de las pinturas que usamos en trabajos en el interior de nuestro hogar y si nos vamos a situaciones alarmantes está la mayoría de los talleres mecánicos que arrojan el aceite de cambio de vehículos, gasolina y otros solventes usados en los arreglos automotrices en el primer terreno baldío, arroyo o río que cruza o está lo más cercano a nuestra vista.

Eso, si hemos de ser realista, es peca minuta con los toneles que industrias y empresas varias arrojan a diestra y siniestra en áreas relativamente alejadas de las zonas urbanas y por qué no por las noches como cuando se delinque, protegidos por la oscuridad en las alcantarillas de la ciudad.

Y esto no es solo en Coahuila, estamos hablando en cada una de las 32 entidades federativas de México, que sumando de una y otra, son miles de toneladas los residuos que van al subsuelo con los consiguientes perjuicios no solo para el ambiente, sino en la contaminación del agua de yacimientos friáticos y a final de cuentas en perjuicio de la humanidad y como si fuera poco, dañando el futuro de las siguientes generaciones.

Las razones de esta falta de cultura y aplicación de la ley para estos envenenadores del ambiente, es claro y sencillo, pues las dependencias federales, estatales y municipales dizque protectores de la ecología y medio ambiente, existen solo en el membrete de los sobres de su correspondencia que manejan.

En honor a la verdad, no se cuenta en ninguno de los niveles, suficiente personal para supervisar, andar “parando oreja y abriendo los ojos” para sorprender y proceder contra los ensuciadores y envenenadores de nuestro ambiente.

Es tanta la apatía e indolencia de nuestras mismas autoridades de todo tipo, que lo dicen todo las recientes declaraciones del diputado Juan Pablo Adame Alemán del Partido Acción Nacional y que es Presidente Especial de Agenda Digital y Tecnologías de la Información, quien literalmente dijo:

“El apagón analógico podría provocar que hasta 10 millones de televisores viejos terminen en basureros y terrenos baldíos. Por lo menos estamos hablando ahorita de 5 millones de aparatos que estamos seguros van a llegar a la basura o algún terreno baldío, pero si en cada casa tienen en promedio dos televisores, pues estamos hablando de 10 millones de aparatos”, según cálculo reservado que hizo el panista Juan  Pablo Adame Alemán.

Lamenta el legislador blanquiazul que desde inicio del programa de entrega de nuevos televisores para el “Apagón Analógico” no fue entregando y dando, es decir, al recibir el nuevo televisor y entregar el viejo, siendo hasta después de dar los nuevos aparatos en que apenas se está viendo como dar nacimiento a los centros de acopio y que se hará con los millones de televisores que habrán de deshacerse los mexicanos.

En varios Estados de la República, incluyendo a Coahuila, esos desechos televisivos empiezan aparecer en infinidad de terrenos baldíos, pues no solo por “huevones”, perdonando la expresión pero no hay otra manera de definir la pereza o “huevonada” sino porque no el nuevo TV no les peso para ir por el nuevo y cargarlo hasta su hogar y ahora por hasta irresponsabilidad y falta de colaboración para proteger lo que es nuestro ambiente, van y lo arrojan en el primer lote baldío que está en sus ojos.

Estas acciones, aparentemente sencillas y simples, contaminan los mantos acuíferos subterráneos, se daña la tierra, se afecta el aire y se enrarece el medio ambiente en perjuicio de la salud de todos los que nos estamos acabando a la Tierra, ya que esos materiales arrojados en terrenos baldíos al mojarse por las lluvias se oxidan y generan problemas en los micro-ecosistemas.

Pero en fin, en nuestra salud lo hallaremos. (www.intersi.org)