Mi Columna
Han sido muy tibias
Por Carlos Robles Nava
Han sido vanos los esfuerzos y las múltiples campañas realizadas por la Comisión Federal de Electricidad, para contrarrestar el cada vez más elevado número de “diablitos” o sean las conexiones ilegales para robarse la energía eléctrica.
De acuerdo a información de la propia C.F.E., pese a las medidas implementadas dentro de su Programa de Ampliación y Modernización de las Redes Generales de Distribución, el descarado robo de electricidad no ha sido posible detenerlo, al menos en el último año, es decir hasta el 2015, mientras que en los primeros meses de este 2016 todo indica un incremento superior al año pasado.
De mayo 2015 a mayo 2016, la Comisión Federal de Electricidad, tiene registrados 462 mil 360 usuarios que se “cuelgan” con los llamados “diablitos” u otra serie de artimañas, de las redes generales de suministro para no pagar el consumo de energía eléctrica.
Este robo y fraude que lleva años sufriendo y afectando no solo la productividad de la C.F.E., sino la recuperación de costos de generación de luz y que lógico a final de cuentas se carga a los consumidores que si cuentan con un contrato, domicilio de fácil acceso para ir sobre ellos cuando no pagan cuesta cada año a la C.F.E. 42 mil millones de pesos.
La cifra de los 4 mil y pico dizque usuarios que se “cuelgan” ilegalmente de las líneas eléctricas para no pagar el consumo, es cuestionable, pues debemos reconocer y aceptar que muchos de esos ilegales consumidores viven en regiones lejanas, particularmente en la serranía en donde si el acceso de sus habitantes es conflicto y pesado, más es para los trabajadores de la C.F.E., que honestamente se duda mucho que acudan hasta esos lugares para constar cuantos “diablitos” hay.
Empero, eso no es todo, porque las zonas urbanas de las cabeceras municipales que son más de 2 mil quinientas en todo el país, no son ajenas a esta problemática que se ve rebasada por la cantidad de asentamientos humanos irregulares que de la noche a la mañana y alentados por sus líderes, se cuelgan como changos de toda línea eléctrica “mientras le son regularizada su ilegal posesión” que en la mayoría de los casos pasan años y años y no hay escrituras y consecuentemente no existen contratos legales de servicio eléctrico doméstico.
A todo esto, hay que agregar las industrias que a través de una serie de maniobras fuera de la ley logran semi inmovilizar el funcionamiento de los medidores de luz, para reducir su costo de producción y que claro no es para abaratar sus precios a sus clientes.
En verdad que se trata de todo un complejo problema en donde igual hay que tomar en cuenta y sumar las corruptelas de sus trabajadores y me refiero a quienes se encargan de verificar y combatir los “diablitos”, porque en su mayor parte, estos mismos “servidores públicos” ofrecen sus servicios para conectar ilegalmente los medidores y no marquen el real consumo de luz que tiene el usuario, esto con ciertos arreglos que se hacen quitando el medidor y ocultando el “arreglo” una vez que se nuevo se coloca la tapa principal.
Nada de esto es nuevo, lleva años practicándose y lo saben los jerarcas de la Comisión Federal de Electricidad que su tibieza e indiferencia han sido las única responsables de que cualquier mexicano se cuelgue como de las líneas eléctricas para evadir el pago de un servicio tan importante para las familias como es el de contar con luz en el interior de sus viviendas.
Entonces que a los mexicanos no nos vengan con el cuento de que están trabajando para abatir estos descarados robos que se cometen no a la C.F.E., sino a nosotros mismos, pues dicen que la industria eléctrica nacional es de los mexicanos. ¿ Será ?. (www.intersip.org)



