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Carlos Robles

Difícil de percibir

Mi Columna

Difícil de percibir

Por Carlos Robles Nava

Los cuestionamientos del mandatario de Coahuila con respecto a los medios de comunicación que no dan a conocer que el municipio de Allende lleva 32 meses sin violencia y nadie dice nada, no es para menos ya que las advertencias del gobernador, Rubén Moreira Valdés, en el sentido de no bajar la guardia y mantenernos alertas de un resurgimiento de la delincuencia organizada, no son simples declaraciones, sino es toda una realidad.

Sobra decir y es más que suficiente respecto a la veracidad del sustento de las aseveraciones del mandatario estatal leer las noticias que a diario dan a conocer los medios informativos que informan del decomiso de grandes cantidades de estupefacientes, así como de armas sofisticadas, detención de malhechores, ejecutados, etc.

Que los coahuilenses, en particular los avecindados en Torreón y Saltillo, ya no somos testigos de persecuciones callejeras a “punta de balazos” de los grupos delictivos, no significa que hayan dejado Coahuila, porque de que no han abandonado la plaza no solo es una verdad, sino siguen al “pie del cañón”, aunque ahora es más notorio en municipios de las Regiones del Centro, Carbonífera y el Norte.

Fueron en el reciente pasado, Saltillo y Torreón, los escenarios de matanzas entre grupos que peleaban la plaza, para ahora ser e identificarse como principales puntos de esta disputa en la comercialización de drogas, tratantes de blancas, etc., ciudades como lo es el caso de Monclova, Sabinas, Piedras Negras y Ciudad Acuña.

Probablemente por sus colindancias con la frontera de Estados Unidos o bien por la complacencia y apatía mostrada en su combate son Piedras Negras y Ciudad Acuña, las dos poblaciones en donde de unos meses a la fecha, ha recalado y se ha enquistado con mayor crudeza la presencia de los negociadores de drogas, quienes han encontrado un mercado a doc tolerado por sus Presidentes Municipales, Fernando Purón Johnston y  Lenin Evaristo Pérez Rivera, respectivamente.

Al menos por la publicación en los medios informativos, son esas dos poblaciones fronterizas en donde más graves e intensas se han registrado las fechorías de los traficantes de drogas. Después de Piedras y Acuña, en actividad delictiva relacionada con drogas, se han convertido Sabinas y Monclova.

Al margen del comercio en drogas, son Acuña y Sabinas en donde se ha decomisado una mayor cantidad de droga, armas, chalecos antibalas y sofisticados aparatos de comunicación, para seguir Sabinas.

Los hechos hablan por sí solo de la verdadera situación en que se encuentran las diferentes regiones de la Entidad y que es mostrada con las importantes requisas de todo tipo de droga, armas, uniformes policiacos falsificados y vehículos blindados.

Que tan seria y grave sigue la existencia y presencia de la delincuencia organizada en Coahuila, que no faltan los delincuentes que han tomado de guaridas las espesas y densas zonas boscosas de la sierra de Ciudad Acuña, en donde se han montado hasta fábricas de vehículos blincados, al menos esto revelado con el decomiso de varias de esas unidades, al igual que cientos de uniformes imitación de los utilizados por las fuerzas policiacas de Coahuila destinadas al combate del narcotráfico.

Empero, mientras se mantengan impávidos en el combate de la delincuencia organizada los ediles de los municipios con focos rojos por la interminable actividad delictiva de los narcos, en particular de los supuestos alcaldes de Piedras Negras, Fernando Purón Johnston y de Ciudad Acuña, Lenin Evaristo Pérez Rivera, las consecuencias las resentirá la población por estar más “entregados” en sus futuras aspiraciones políticas que en responder a su pueblo la confianza que les dieron. (www.intersip.org)