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Carlos Robles

Sí, pero nadie le entra

Mi Columna

Sí, pero nadie le entra

Por Carlos Robles Nava

Son demasiados los calificativos que se ha dado a lo que ahora se le conoce como cáncer que más  lacera a la sociedad de todas las edades.

Me refiero a la corrupción que aunque parezca imposible, todos o casi todos los mexicanos lo vemos como el mal que mayor causa desde los mexicanos más pequeños hasta los de mayor edad, eso es indiscutible y no puede ocultarse una realidad como esta por la que atraviesa el país.

Los menores de edad de primaria hasta los adultos de preparatoria y que decir de los ya próximos a obtener su título, se han envuelto en la corrupción que está cubriendo al país y no se diga de los adultos y muy viejos.

Aquí hay que incluir a las otrora respetables instituciones del país que por años conservaron esa respetabilidad pocas o casi nunca violada por nadie.

Todos, sin excepción, hablamos de este cáncer, pero nadie le entra y no es otra cosa porque no se le ven muchas rendijas e inclusive, ni pocas para intentar reducir ya no eliminar la corrupción que carcomen a los mexicanos de cualquier edad.

En días pasados, Enrique Guillén Mondragón, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, en entrevista periodística señaló con “índice de fuego”: Es la corrupción un cáncer que lacera al país. Es aquí en donde todos los ciudadanos tenemos que tomar conciencia y recapacitar que si no exigimos, si no combatimos la corrupción en todos los órdenes, somos parte del problema, pero también lo somos de la solución”.

Guillén Mondragón dijo una verdad total, pero ¿y luego?.

El problema que el tema de corrupción se ha convertido en una palabra usual en los discursos o señalamientos, particularmente contra las instituciones oficiales cuando que se trata algo que compete a todos y que, valga la redundancia, todos sin excepción debemos y tenemos que entrarle, pero con acciones que en verdad representan un combate para ese llamado cáncer que invade a México.

El tema del cáncer y corrupción, que para el caso es lo mismo, ya se hizo usual y recurrente en los discursos de los políticos, de los gobernantes de los diferentes niveles, pero lo ven solo por encima y no buscando una real solución exponiendo medidas factibles para darle una vuelta a la página, sino para la actual generación, al menos para las futuras, pues de las actuales ya no hay a quien escoger.

Nunca me ha convencido que con discursos y palabras huecas y menos sin ningún medida realista se pueda resolver problema alguno, sea el tema que sea.

Por su constitución, al menos así lo considero, son las actuales instituciones y no las oficiales que ya están más “chamuscadas” que un títere en “sábado de Gloria”, lo que ha provocado su incredibilidad en lo que exponen.

El Presidente Nacional de CANACINTRA, señalo que la corrupción debemos empezar a combatirla, dando la escalofriante cifra sobre sus alcances en el sentido de que en la actualidad alcanza ya entre el nueve y diez puntos del producto interno bruto. (www.intersip.org)