Mi Columna
Va de travesura a….
Por Carlos Robles Nava
Hay quienes están convencidos de que los mejores tiempos de su vida han sido los vividos en el pasado, aunque no faltan aquellos que afirman para ellos han sido sus propios tiempos o sean los vividos por ellos mismos, lo que en ambos casos es respetable como todo lo personal.
En mi niñez, al menos es la que viví además de que esas épocas eran más “inocentones”, más no dejaban de ser tiempos de más conveniencia infantil, juegos mayormente sanos, si había maldad porque ésta siempre ha existido durante toda la existencia del ser humano, pero estoy convencido de que había de maldad a maldad, al menos comparado a los tiempos actuales.
Había una interrelación sana entre niñas y niños, sin que ello quiera decir que no había quien se “lanzara” sobre alguna de las chamacas de aquel entonces, pero los casos eran contados, es probable porque era menos población o había menos información abierta sobre cuestiones del cuerpo humano.
No he tenido oportunidad de leer algún escrito de un estudioso en el que hable de los factores influentes en este comportamiento de hace 70, 60 o 50 años, pero lo dicho por este columnista es lo vivido personalmente.
El fin de semana pasado en Comitán de Domínguez, Oaxaca, un niño de ocho años de edad y que cursa el tercer año de primaria, fue sometido por un grupo de mayor de edad que cursan el quinto años.
Una vez que el chavo de primaria fue inmovilizado por el alevoso grupo, lo metieron a los sanitarios de la escuela de Comitán de Domínguez, de nombre “Belisario Domínguez” y con un objeto punzo cortante, al parecer unas tijeras, le hicieron una cortada en la lengua.
Aunque el caso, por lo reciente sucedido, esta en investigación se ha pedido a la Comisión de Derechos Humanos de Oaxaca, protección para la integridad física del chamaco e igualmente a las autoridades federales de educación.
Esto es tan solo una migaja de cada caso cruel y sanguinario que en la actualidad se registra entre menores de edad y las formas y hechos van a la alza, es decir, cada vez hay más crueldad o maldad, lo que obliga a alertar o “parar orejas” no solo a los maestros, sino directamente a los padres de familia de toda comunidad.
Dicen que hay de travesura a travesura que cometen los chavalos de estos tiempos, pero hay que revisar y analizar este tipo de conducta que cada vez es más inhumana y cruel que de no ponerse un alto, las cosas pueden rebasarnos y ya nada poder hacerse como tanta problemática que enfrentan nuestras generaciones y que al no ser atendidas oportunamente, en la actualidad ya nada se puede hacer, por desgracia.
Las peleas “callejeras”, de alguna manera hay que identificarlas aquellas que suceden en las afueras de las escuelas, son más recurrentes y fueron creciendo sin darles ni ponerles atención que en este momento se ven tan naturales que ya no sorprende ver a dos niñas lidiándose en la vía pública y no pocos adultos disfrutando de estas escenas en vez de sino intervenir dizque para no “verse en problemas”, al menos pedir el apoyo de las fuerzas policiacas.
Esa pasividad es porque son los nuevos tiempos de salvajismo que estamos viviendo los habitantes del mundo, porque lo que sucede en México, no es privativo del país. (www.intersiporg)

