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Carlos Robles

Son Ancestrales

Mi Columna

Son Ancestrales

Por Carlos Robles Nava

Hay problemas ancestrales al grado de que han pasado de generación en generación, es decir, de abuelos a los abuelos y a la fecha siguen consumiendo el llamado tejido social de nuestras comunidades.

Podemos mencionar entre esos conflictos que han pasado de generación a generación y siguen lacerando ya no a las viejas sino a las nuevas causando más y peores daños al contaminar a los niños de ahora en actitudes que jamás se han visto.

Un ejemplo lo es el pandillerismo que de simples peleas a pedradas y “puño limpio” han pasado a riñas con armas de fuego y lo menos es el uso de instrumentos punzo cortantes de todo tipo sean picahielos, desarmadores y lo peor de “puntas” hechas por los pandilleros de estos tiempos modernos.

Vaya que estamos en los tiempos del inolvidable canta autor, José Alfredo Jiménez, que en una de sus canciones que la vida ya no vale nada y es toda una verdad, ya que la violencia va en aumento y el número de pandillas, no se diga, se ha multiplicado al grado de que sin temor a equivocarnos ya hay más colonias que pandillas.

En los tiempos del pasado las pandillas sobrevivían por mantener un “reinado” en cierta comunidad, colonia o  barrio, ahora es por demostrar quienes son más violentos o sanguinarios.

Saltillo, por mencionar un ejemplo, aunque Torreón anda casi parecido en número de pandillas y en hechos sangrientos, se estima que existen más de 800 pandillas, además de que hay aquellas en donde el número de esos grupos se multiplica en dos y hasta más tres y cuatro veces más.

Las autoridades locales preferentemente las policiacas se han declarado abiertamente impotentes para lograr un control o al menos reducir el número de esos grupos y por tanto, como bien se dice “la mata sigue dando”.

Se han instrumentado programas y acciones para disminuir tan alta cantidad de grupos anti sociales, si es que se les puede llamar de esa manera y ninguno ha funcionado, pues todos van al fracaso.

Uno de los problemas hay que agregarlo y decirlo, es que en la mayor parte de esas colonias esos grupos de “rebeldes sin causa” han servido a las líderezas para tener un mayor control en el dominio de sus “terrenos”, sirviendo esos sujetos en espantar a todo aquel que se resista o se niegue a someterse a lo dicho por la o el líder de ese sector, pues hay que reconocer que estas y estos no “cantan mal las rancheras” al estar posesionados de las fuerzas principales de esas colonias y que no son otra cosa que las mismas cabecillas de las pandillas.

El jefe policiaco Clemente Yáñez, de plano se ha declarado “indefenso” para que sus elementos logren tener un control en donde radican los pelafustanes que forman  las pandillas.

Lamentablemente es un uno de los tantos problemas ancestrales que enfrentan las actuales y seguirán haciendo frente cada autoridad local que llegue al poder, pues son muchos los intereses que se mueven. (www.intersip.org)