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Carlos Robles

Son nobles, pero no se trepen

Tan noble, una como la otra, e indispensables cada una de ellas en su misión, especialidad y objetivo para lo que fueron creadas hace decenas de años, tiempo durante el que han pasado por muchos viacrucis que las convierte en honorables instituciones insustituibles, mismas que en las peores circunstancias y momento difíciles han acudido para brindar sus múltiples servicios que de siempre han sido gratuitos, sin importar lluvias, nevadas, bajas temperaturas, distancias, etc., siendo el mejor pago a esa entrega y esfuerzo, el agradecimiento y reconocimiento generalizado de los pobladores de las comunidades donde proporcionan sus servicios.

Mi Columna

Son nobles, pero no se trepen

Por Carlos Robles Nava

Tan noble, una como la otra, e indispensables cada una de ellas en su misión, especialidad y objetivo para lo que fueron creadas hace decenas de años, tiempo durante el que han pasado por muchos viacrucis que las convierte en honorables instituciones insustituibles, mismas que en las peores circunstancias y momento difíciles han acudido para brindar sus múltiples servicios que de siempre han sido gratuitos, sin importar lluvias, nevadas, bajas temperaturas, distancias, etc., siendo el mejor pago a esa entrega y esfuerzo, el agradecimiento y reconocimiento generalizado de los pobladores de las comunidades donde proporcionan sus servicios.

Me refiero a las dos y más conocidas instituciones que por tradición se han convertido en indispensables en todas las ciudades y rincones de la República donde se encuentren y me refiero a las nobles y honorables Cruz Roja Mexicana y Cuerpos de Bomberos y en este caso concretamente las de la Región Sureste y concretamente Saltillo donde ambas tienen sus instalaciones permanentes, pero respondiendo para hacer el bien en cuanto se les pide su ayuda en los tres municipios de esa región y que son además de la ciudad capital coahuilense, Ramos Arizpe y Arteaga, Coahuila.

Sin embargo, el tema que en esta ocasión me permito en esta columna, más que una crítica o señalamiento, es una observación sobre una situación que me adelanto supongo se registro involuntariamente por sus directivos al empalmarse, encimarse o treparse uno tras otro en días pasados en la recolección de la colecta anual tanto del Cuerpo de Bomberos del Sureste como de la Cruz Roja de Saltillo.

Llamó la atención, pero más que eso, no faltaron aquellos que hicieron comentarios innecesarios o adversos que no vieron con buenos ojos el que durante los mismos días y justo precisamente en similares cruceros de Saltillo, voluntarios del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja, se acercaban a cuanto conductor vehicular tenían oportunidad y tiempo para solicitarles su donación o aportación económica anual.

Los voluntarios de ambas instituciones en todo momento se dirigieron con amabilidad y educación a quienes solicitaban su cooperación, empero, eso no dejó además de llamar la atención este “empalme”, el consecuente comentario negativo, añadiendo que además de voluntarios de estas dos nobles instituciones, se juntan o “enciman” los migrantes que ya tomaron como costumbre apostarse en los cruceros pidiendo “algo para comer” o bien, indigentes que en muchas de las ocasiones sus mismos familiares los conducen en vehículo propio al crucero vial donde permanecerán horas pidiendo una ayuda o apoyo económico.

Posteriormente, en pláticas informales con amigos, tuve oportunidad de escuchar directamente de mis camaradas, preguntando la razón y el porqué de, al menos este año que se recuerde, se haya presentado esta anormal situación.

Fue coincidente en esas conversaciones que no existe reticencia por colaborar económicamente a beneficio de la Cruz Roja y Bomberos, pues han demostrado ser instituciones que en las buenas y más, en las malas, siempre están con el prójimo, además de que sus servicios no son solo indispensables, sino además únicos, necesarios y de gran valía.

Hay frases acuñadas durante años atrás para estas instituciones como es respecto a la Cruz Roja, “algún día necesitaras de sus servicios”, como en el caso de los “apaga fuegos” que en infinidad de ocasiones han acudido en auxilio de familias enteras, no solo en caso de incendios de viviendas, sino también en tremendos accidentes viales en donde han llegado ha quedar atrapados el conductor y acompañantes.

Lo mismo es cuanto a los Bomberos, que han sido partícipe de muchos servicios de urgencia en caso de enfermos en situación extrema, es decir, su compromiso y misión no se concreta meramente en ir a apagar fuegos, sino lo hacen en todos los casos en que se pide su auxilio.

Bueno sería que por la buena imagen de sus respectivos patronatos, pero sobre todo por todas y todos de cada uno que pertenecen a estas nobles instituciones, se coordinen para recibir el apoyo económico de los habitantes del Sureste de Coahuila que les agradece su valía y entrega para hacer el bien, sin saber a quien.(www.intersip.org)