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Carlos Robles

Ya no hay “charolazo”

Mi Columna

Ya no hay “charolazo”

Por Carlos Robles Nava

Una ingenua Síndica del Ayuntamiento de Jiménez, Coahuila, municipio de allá del puritito Norte del Estado, la sorprendió “movida” la policía de su propio pueblo, aunque yo diría que más que movida con  las “enaguas” arriba y sentada en las piernas de un jovenzuelo que dijo ser su novio y ante crítica situación, la incipiente funcionaria de inmediato para “librarla” sacó a relucir la “charola” que de nada sirvió, porque pese a ello la treparon a la patrulla y la condujeron a la ergástula por inmoral, cargando igual con el galán.

Es posible que este tipo de “delito” ya pasó de moda y del escándalo si consideramos lo “avanzado” que están los jóvenes de esta generación y no diría que solo los jóvenes, sino los chavales que rebasan ya los 13 o 14 años. Los tiempos han cambiado un “chorro”.

La integrante del cuerpo edilicio del alcalde de Jiménez, Salvador Lozano Jiménez, es Zoraida Enríquez Rosa y del novio o amigo es Luis Manuel Maldonado, pues en estos años ya no se sabe a que escala pertenecen, si de los simples amigos o de los con derecho a faje y todo.

Esto sucedió un día cualquiera a la una de la mañana del tranquilo, pacífico y modorro Jiménez, en donde sus habitantes se retiran a la “meme” desde temprana hora al igual que su Edil, don Chava, que aunque no vive allí, de vez en vez y cuando tiene “compromisos” se queda en su agradable casa de campo en la Congregación “San Carlos”, perteneciente a ese Municipio.

Resulta que tras la llegada de la “chota”, Zoraida pretendió “apantallar” sacando su placa con el nombramiento de síndica que de nada sirvió porque los “cuicos” o “jenízaros” decidiendo llevarla directo a la cárcel municipal en donde tampoco tuvo validez el “charolazo”.

Relato este incidente, porque pertenezco al periodismo antiguo de hace 59 años ininterrumpidos, tiempo en que los reporteros tenían cercana convivencia con los elementos policiacos.

Además el periodista antiguo era motivo de muchas consideraciones como entrada gratis o de “gorreón” a los cines y el respeto de las autoridades, lo que se ha perdido. Será que los reporteros contemporáneos no hemos sabido ganarlo.

Actualmente los cuerpos policiacos han crecido al grado de que han cambiado radicalmente las cosas y no hay casi o nada de relación entre los agentes del orden y los reporteros y menos de convivencia de distintas maneras como en el pasado con los agentes policiacos.

Se ha perdido mucho la comunicación directa entre los periodistas llamados de “la fuente informativa” y los titulares de esas dependencias, ignoro si para bien o mal, la realidad es esa y lo entiendo de acuerdo a como ha crecido la delincuencia, sobretodo que ya cualquiera se convierte en influyente hasta con una placa de circulación vial.

Hay quien y quienes dicen y están convencidos de que “sus tiempos” fueron los mejores, aunque difiero de ello y en lo personal para este columnista los mejores tiempos son los vividos por cada quien.

El reportero del pasado, al menos en Torreón, Coah., de donde soy originario y crecí como periodista a partir de mis 16 años, en El Siglo de Torreón, llevando a mucho orgullo la formación y estructura del inolvidable don Antonio de Juambelz y Bracho, con su trabajo y formalidad se ganaba el respeto.

Han cambiado demasiado los tiempos. ¿No?. (www.intersip.org)