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Carlos Robles

El río ya hacia ruido

MI COLUMNA

El río ya hacia ruido

Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles Nava

Como en muchas cosas, al final de toda administración municipal, estatal o federal, salen a flote y a la luz pública toda clase de tropelías, raterías, corrupciones y otros muchos abusos que hace dos años o un poco más, ya eran tema de reuniones de café, de amigos, etc.

Me refiero a lo publicado recientemente por algunos medios de comunicación impresos que resaltan en sus titulares que “cuando el río suena” en referencia al dispendio y raterías de recursos federales específicamente en una dependencia estatal y que es la Secretaría de Salud.

Los señalamientos se refieren concretamente a dineros del llamado fondo federal del Ramo 12 beneficiándose en esas corruptelas personas que sin título alguno, pero eso sí, amigos personales y muy allegados a quienes se supone tienen la responsabilidad de vigilar de manera permanente el buen uso de esos dineros públicos, cobran en la nómina de la Secretaría de Salud de Coahuila, como si fuesen trabajadores reales cuando se trata de vulgares “aviadoras y aviadores”.

Los que han hecho circular esa versión, aseveran que es un secreto a voces, incluyendo esos comentarios que un Sub Secretario y un Coordinador Administrativo de Salud Estatal, están “metidos hasta el cuello” en esa corruptela.

Los comentarios periodísticos de la supuesta ratería de dineros del Ramo 12 se han subrayado con la frase de que “cuando el río suena”, aunque ese ruido no es nuevo, ya se escuchaba hace dos a dos años y medio y el titular de la Secretaría de Salud de Coahuila, Jorge Verástegui Saucedo, siempre lo negó y rechazó afirmando que no había tal saqueo y que eran simples especulaciones y chismes.

Empero, en las últimas semanas en los pasillos del edificio que ocupa Salud Estatal, el ruido es cada vez no solo constante, sino fuerte, dejando para muchos de ser simples especulaciones para asegurarse de que la nómina de esa dependencia está atiborrada de aviadoras y aviadores protegidos por mandos primer orden de la citada dependencia.

Se dice que uno de los renglones en donde hay más aviadoras y aviadores es el clasificado como “promotoras y promotores”.

Quienes están cobrando arbitrariamente en esa nómina no cuentan con título alguno y menos con el perfil que exige dicho cargo y perciben sueldos mensuales de diez mil a doce mil pesos mensuales.

De confirmarse esa irregularidad, correspondiendo a la Federación comprobar o aclarar por tratarse de fondos federales, será doloroso y lamentable por las limitaciones que en Salud Pública se han tenido en los últimos dos años ante el “apriete” de cinturón del gobierno federal, siendo lo más criticable que los “beneficiados” en esa, por lo pronto supuesta ratería que no puede llamarse de otra manera, estén involucrados alumnos de conocida institución educativa particular.

Es de esperarse que Jorge Verástegui Saucedo, públicamente rechace lo que ahora son comentarios muy intensos que salen de las propias instalaciones de la Secretaría a su cargo, aunque como bien se dice: “Cuando el río suena”. (www.intersip.org)