Mi Columna
Les vale exponerse
Por Carlos Robles Nava
En los últimos tres años, se ha triplicado, es decir con un crecimiento del 300 por ciento, el número de familias saltillenses que han invadido los cauces o derechos de los arroyos para vivir en ese lugar, aún con los riesgos a que se exponen por lluvias anormales o atípicas.
Es un verdadero problema que por más que se combate, cientos de familias regresan y las medidas preventivas quedan al margen, pues a través de los años no han sido pocas las ocasiones en que con fondos públicos municipales se hace el retiro de esos asentamientos humanos, no siendo pocos los reincidentes.
Sergio Robles Director Municipal del Cuerpo de Bomberos de la Región Sureste y a la vez titular de Protección Civil de Saltillo, hizo saber que en el 2015 se notificó sobre su desalojo a un total de 516 familias por el peligro que representa su estadía en las márgenes de los arroyos.
Tres años después, es decir para este 2017 se detectaron 2 mil 292 familias, unas reincidentes y otras nuevos invasores de los derechos de terrenos federales de los arroyos.
La población que habita bajo esos riesgos permanentes hacen un total de seis mil 403 personas y se encuentran a lo largo de los 170 kilómetros de longitud que contemplan los múltiples arroyos existentes en Saltillo.
Aunque son más las viviendas, si es que así pueden llamárseles, su instalación se ha hecho de manera improvisada con simples rejas, tablas sueltas, cartones y láminas, no faltando las construidas con materiales normales y que después de ser derribadas por las autoridades municipales, regresan sus dueños exponiendo la vida de sus mismas familias, incluyendo a hijos menores de edad.
Durante el recorrido para notificar de su asentamiento irregular, se les sugirió a los “invasores” la conveniencia de cambiar de lugar por los altos riesgos de peligrosidad a que se exponen al instalarse de manera permanente en esas márgenes.
Calificó el funcionario de indebido asentamiento de estas cientos de familia que se exponen a constante amenaza de que precipitaciones pluviales anormales o atípicas arrastren sus endebles e improvisadas viviendas.
Este no es un problema nuevo, data de decenas de años del pasado y ha representado para las administraciones en turno, la erogación de bastantes recursos públicos al tener que hacer la movilización de esas familias a lugares con más garantía de seguridad.
La problemática ha servido a no pocos líderes de diferentes grupos de colonos para llenar y enriquecer sus bolsillos al promover la venta y renta de terrenos federales que corresponde a los límites de esas rúas hidráulicas, engañando a ese sector vulnerable.
Inclusive hay funcionarios municipales que se han coludido y convertido en cómplices de esos vividores que se reconozca o no en la mayoría de los casos son protegidos por regidores, síndicos o funcionarios del ayuntamiento saltillense en turno.
Empero, lo lamentable es que a estos jefes de familia no importa la seguridad propia, ni de su esposa e hijas o hijos, aunque muchos de ellos son reincidentes, sacando partido a río revuelto, que en este caso, sería a arroyo revuelto. (www.intersip.org)
