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Carlos Robles

Y todo por desidiosos

Mi Columna

Y todo por desidiosos

Por Carlos Robles Nava

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La desidia, pereza y ausencia preventiva está llevando cada vez a más mexicanos a padecer enfermedades que a la postre les causa la muerte y como muestra ocupamos el nada honroso segundo lugar nacional y el sexto mundialmente en diabetes.

Lo que más duele de esta situación es que la diabetes se ha disparado de manera alarmante en los últimos cuatro años, pese a los esfuerzos preventivos de las autoridades de Salud federales, estatales y locales, como también de las instituciones médico hospitalarias como son el IMSS e I.S.S.S.T.E.

Esta revelación es el resultado de estudios y análisis de reconocidos organismos de salud como son el Instituto Nacional de Nutrición y la Clínica de Manejo Integral de la Obesidad Mórbida del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del I.S.S.S.T.E.

La detección tardía e inadecuada de la diabetes ha provocado que un 14.6 por ciento de quienes la padecen enfrente las consecuencias de retinopatía diabética;  un 4.9 por ciento ceguera, mientras que a un tres por ciento le ha sido amputada una pierna.

En opinión de los especialistas y considerando el impacto económico y social motivado por la alta prevalencia de obesidad y diabetes, será necesario se declare una emergencia nacional que urja atender a ambos males de manera oportuna, integral y pronta.

Hace cuatro años, es decir, en el 2012 el 9.2 por ciento de los adultos mexicanos tenía diabetes y para el 2016 se elevó a un 9.4 por ciento, que podría llegar a un 14 por ciento de la población si se tomara en cuenta a los mexicanos que tienen ese mal pero no lo saben porque jamás se han sometido a exámenes y pruebas de detección.

Los anteriores porcentajes sin tomar en cuenta que un 9.4 por ciento ya tiene úlceras en pies o piernas y 1.2 por ciento está en diálisis.

Un razonamiento es el hecho de que los mexicanos tienen pre disposición genética que eleva las posibilidades de desarrollar diabetes a edad más joven, con menos obesidad y a presentar complicaciones más tempranamente en comparación a otros grupos étnicos.

Como si estos factores fuesen poca cosa, la obesidad es un determinante muy importante de la diabetes ya que en los últimos treinta años las cifras han crecido alarmantemente llegando a un 36.3 por ciento de adolescentes que sufren obesidad y un 72.5 por ciento en los adultos.

Los gobiernos tanto federales como estatales y municipales han hecho su tarea, eso es innegable, como han sido campañas que aún siguen vigentes, entre ellas, las recomendaciones para evitar la comida chatarra y ejercitar el cuerpo, sin embargo y conforme a las estadísticas mostradas por las reconocidas instituciones médicas, esos esfuerzos han fracasado.

Es duro decirlo pero no hay duda de que la mayoría de las mamás y papás en general, no han cumplido sus obligaciones y tarea de dar alimentos sanos y libres de azúcares, grasas y otros elementos que no nutren, sino motivan la obesidad.

Es indispensable y estar consciente de que una comida sana al igual que una buena disciplina en el ejercicio diario, están ausentes en los hogares mexicanos. (www.intersip.org)