Mi Columna
Raúl pierde memoria
Por Carlos Robles Nava

Bueno para los discursos contra el gobierno y partidos políticos, ha sido Raúl Vera López, Obispo de la Diócesis de Saltillo, Coahuila, pero pierde memoria cuando es citado por la Procuraduría Estatal de Justicia a reiterar y oficializar declaraciones hechas a la prensa sobre sacerdotes pederastas y ante las mismas autoridades judiciales.
Hace cosa de dos a tres meses, el prelado en una comparecencia en la Procuraduría hizo alusión a la existencia en su Diócesis de varios sacerdotes pederastas, empero, en la primera semana de este mes al ser citado y acudir a declarar ante las autoridades de la procuración de la justicia, Raúl perdió memoria y dijo que él solo conoció de dos casos y no de muchos dentro de la Diócesis Católica de Saltillo y “olvidó” los nombres de esos pederastas.
No es la primera ocasión que al Obispo se le “suelta la lengua” en distintos temas, haciendo serios y graves señalamientos sobre irregularidades en el sistema gubernamental y después de pasar algunos días y preguntársele sobre el tema, “olvida” y cambia la conversación.
Norberto Ontiveros Leza, Sub Procurador de Justicia en Coahuila, informó que en su reciente comparecencia para ratificar lo expresado anteriormente en la misma Procuraduría, Raúl Vera López, se echó para atrás e manifestó que él solo conocía de dos casos e ignoraba el nombre de esos curas.
Estas omisiones y contradicciones en que cayó e incurrió el Obispo en su nueva comparecencia para ratificar lo que dijo y que ahora dice que no dijo, ocasionan que los creyentes pierdan su fe en la Iglesia Católica.
Y más grave es cuando la misma máxima autoridad del clero facilita la huida de sacerdotes pederastas y niega donde se encuentran, cuando que es el Obispado quien los envía a otras partes del país, dizque para que no se haga escándalo público de las tropelías hechas con menores de edad que en su mayoría se encuentran internados en los seminarios u otros lugares donde son educados para acogerse al sacerdocio.
El clero está convencido de que los delitos cometidos por alguno de sus miembros, es el mismo clareo, disculpando la redundancia, quien debe juzgarlo y castigarlo.
Esto es un craso error, pues constitucionalmente no existe la ley católica para juzgar delitos del fuero común o federales, es decir, toda violación legal está estipulada y sancionada en nuestras leyes, por tanto en ningún caso puede la iglesia católica castigar delitos terrenales si es que para diferenciarlos podemos llamarlos de esa manera.
Sobre las libertades que indebidamente ha tomado la Iglesia Católica en temas que competen solo a las autoridades civiles, éstas han sido culpables de que se incurran con el agravante de que cada vez son más.
No podemos desconocer que en general las autoridades civiles o gubernamentales se han opacado o apagado paulatinamente por la falta de credibilidad comunitaria, mientras que la autoridad religiosa católica ha avanzado porque se han multiplicado para final de cuentas coincidir con el antiguo refrán de “el que tiene más saliva traga más pinole”. ¿ Será?

