Mi Columna
Son muy blanditas
Por Carlos Robles Nava

Los abusos a niñas y niños en Coahuila van en ascenso y seguirán mientras las autoridades no endurezcan las penalidades a los responsables de violencia de cualquier tipo y más tratándose de mal trato y abuso sexual a menores de edad.
Analistas y estudiosos del tema, aseveran que las niñas y niños coahuilenses son vistos como objetos, así como evidencia o prueba de delitos y no dentro de la violencia familiar ni tampoco de los delitos sexuales.
Una reciente opinión sobre el particular la hizo Julio César Guillén Bonifax, consultor independiente en derechos humanos de niñas, niños y mujeres estimando necesario y urgente hacer cambios en las leyes para modificar la vulnerabilidad en que están los menores de edad por lo benignas y blanditas de nuestras leyes.
El estudioso prepara una iniciativa que llevará ante los diputados locales para que cuanto antes se hagan una serie de modificaciones y disposiciones en cuestión de delitos que permiten el incremento y da la oportunidad para que vaya en ascenso el abuso sexual de niñas y niños y no se castiguen ejemplarmente.
Entre los cambios que propondrá la iniciativa de Guillén Bonifax ante el Poder Legislativo de Coahuila, está el incesto, la corrupción de menores y la violación, elevándose la pena y cambiar su definición.
Independientemente del tema abordado, la propuesta llevará también cambios y actualizaciones en el Código Penal del Estado, que contiene improcedentes definiciones que discriminan a las niñas y niños como es el caso palpable y que se vive en la actualidad en la Ley General Secuestros que instituye una pena de hasta 40 años de cárcel y en contrapartida con la sustracción de menores de edad con fines sexuales se castiga escasamente con siete años de prisión, además de que permite el beneficio de la ley, lo que es aberrante por la ligereza como se sancionan uno y otro delito.
Una incongruencia más de las diversas que contienen las leyes penales en vigor es la impunidad que se concede en el Sistema Penal Acusatorio en el que se da el privilegio de acuerdos reparadores que permiten la suspensión del proceso, la conciliación y mediación que genera más violencia sexual en afectación de niñas y niños.
Hizo alusión a que el 25 por ciento de los abusos sexuales a menores de medad se comete en el interior de los hogares y es cometido, desgraciadamente por los padres de esas indefensas niñas y niños y su incidencia es por la mínima pena que se otorga.
En efecto, los diputados que iniciarán el primero de enero del 2018, tendrán la oportunidad de responder a la ciudadanía como verdaderos defensores de los derechos en general de todos los coahuilenses revisando y analizando cambios en muchas de las leyes en vigor, trabajando en favor de los grupos más vulnerables que además de las niñas y niños deben considerarse a los adultos mayores, mujeres y otros grupos que son víctimas de la blandura de nuestro Código Penal.
Los nuevos legisladores tendrán mucho trabajo, siendo tiempo y momentos de quitarse el estigma generalizado de que tienen muy, pero muy buen sueldo y prestaciones para simplemente sentarse en una curul y acudir a las sesiones del Congreso como simples oyentes y levantar la mano a lo que les marque y diga su “jefe” de partido y fracción parlamentaria. (www.intersip.org)


