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Carlos Robles

Esperaron 70 años

Es un hecho innegable que la mayor parte de nuestros políticos, pierden la memoria o hacen que la extravían, para hacer compromisos como si fuese la primera vez, pero sobre todo, que lo que ofrecen en este año para las elecciones de diputados federales, no lo hicieron durante la vejez y antiguedad que tiene el instituto político al que pertenecen.

Mi Columna

Esperaron 70 años

Por Carlos Robles Nava

Es un hecho innegable que la mayor parte de nuestros políticos, pierden la memoria o hacen que la extravían, para hacer compromisos como si fuese la primera vez, pero sobre todo, que lo que ofrecen en este año para las elecciones de diputados federales, no lo hicieron durante la vejez y antiguedad que tiene el instituto político al que pertenecen.

Ahora resulta que César Camacho Quiroz, Presidente Nacional del PRI, ha ofrecido además de ganar la mayoría de las candidaturas para renovar la Cámara Baja o sea la de diputados federales, allá en San Lázaro, en el Distrito Federal, se compromete en su calidad de líder del tricolor, además de ganar la mayoría, a llevar adelante un programa para concretar, avanzar y ejecutar un proyecto de país incluyente y tener un México próspero, además de que haya paz y educación de calidad y como si hubiese quedado corto con lo antes prometido, esos propósitos serían para tener un país con responsabilidad global.

Como parte del proyecto expuesto, el máximo mandamaz de todos los priistas mexicanos, anunció la era digital de su par4tido, creando la línea “Movimiento PRI.mx”.

PRI,mx, según César Camacho, será una ágora como en los antiguos tiempos griegos y romanos que crearon esos puntos de reunión populares o del pueblo, para externar ideas y hacer sentir sus propuestas por un mejor país.

Al recurrir el PRI a la tecnología moderna y contemporánea, es para tener su propia línea de internet a fin de que los militantes y simpatizantes del tricolor y aun los que no lo sean, en especial los jóvenes puedan entenderse a través de las redes sociales para ser menos testigos y más protagonistas y partícipes de la vida nacional, opinando y aportando ideas sobre cómo tener un mejor México.

Para sustentar y consolidar el proyecto de “MovimientoPRI.mx”, manifestó que se trata de movilizar a las personas a contraer compromisos y actuar en consecuencia, llevando a los mexicanos a una mayor democracia.

Es un hecho que a don César, el máximo líder del tricolor, olvidó que el Revolucionario Institucional ya es un ente septuagenario y que en sus largos y poco más de 70 años que estuvo en el poder no consiguió las metas que ahora se propone, es difícil que ahora y de inmediato por el hecho de que se avecinan las elecciones federales para renovar a los diputados federales, se despierte de buenas a primeras la motivación de los jóvenes para lograr un México incluyente, con elevado índice en la educación, próspero y, además, con responsabilidad.

Dicen que el mundo está hecho de promesas, aunque tampoco no hay que olvidar que las generaciones actuales son más pensantes, pero no solo eso, sino analizadores y quienes ya no con la facilidad del pasado, es posible manejarlos y menos manipularlos.

Solo un ejemplo: En días pasados un grupo de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, se lanzó a una huelga que paulatinamente fue creciendo y obligó a su Rector o Director General, a sentarse con los estudiantes para dialogar y resolver de común acuerdo las diferencias existentes. Así se las gastan en estos años nuestros futuros profesionistas.

El proyecto no es malo, lo que no es correcto es la demagogia que sigue siendo para políticos de ayer, como una “herramienta” para manejar masas humanas, no reconociendo que esos tiempos quedaron en el pasado.

Lo que puede reconocerse al Revolucionario Institucional es la constante evolución en que se mantiene al exponer nuevos proyectos para contar con más adeptos o simpatizantes, lo que sin inclinación o preferencia, mientras en contrapartida, otros partidos pretenden sumar simpatizantes y militantes que trabajen con su causa, pretendiendo descartar al enemigo con ataques que ya no sirven más que para verse ridículos y muy, pero demasiados faranduleros, habladores o trapaceros. (www.intersip.org)