MI COLUMNA
Servirá el impuesto
Por Carlos Robles Nava

En el 2014 se instituyó un impuesto especial para las bebidas endulzantes como son los refrescos, jugos embotellados y otros productos más cuyo contenido está basado en gran porcentaje con azúcar.
En los tres primeros años el ingreso de ese impuesto fue a la alza, iniciándose en el 2014 con 12 mil 450 millones de pesos y rebasó los 17 mil millones; en el 2015, se calculó ingresarían 18,721 y llegó a 21 mil y en el 2016 llegó a un total de 23 mil millones, empero en el 2017 la Secretaría previó un ingreso de 26 mil pesos y solo se alcanzaron 23 mil, cantidad tres mil millones menos a lo estimado.
Aquí hay dos suposiciones: Los mexicanos bajamos la compra de refrescos y demás bebidas endulzantes o la Federación “desvío” los 3 mil millones que calculaban de más.
Si el gobierno central ha hecho algo con el impuesto respecto al motivo para lo que se creó, la información no ha tenido mucha difusión o de plano no se ha aplicado en nada positivo. Hasta ahora no se conoce de parte del gobierno central si lo recaudado en estos cuatro años ya se invirtieron para su objetivo o sea atacar la obesidad tan acelerada que llevamos los mexicanos.
Es importante saber que se ha hecho con esos miles de millones de pesos del citado impuesto, considerando un interesante estudio del investigador mexicano Simón Barquera, del Instituto Nacional de Salud Pública y la Universidad de California, Estados Unidos.
En su estudio, Barquera, remarca que son los mexicanos que en la actualidad tienen entre 18 y 40 años de edad, los que resultarán más beneficiados con la recaudación del impuesto a los refrescos y bebidas endulzantes en general.
De acuerdo al estudio, en diez años y más, el impuesto aplicado en refrescos salvará la vida de 18 mil 900 mexicanos con edades que fluctuarán entre los 35 y 94 años; además evitarán 189 mil 300 casos de diabetes y 20 mil 400 infartos y accidentes cerebrovasculares.
El trabajo de investigación sobre los resultados que puede tener lo recaudado del impuesto se estimó en estudios previstos del 2013 a 2011, denominados “Impacto Proyectado de la Política Mexicana de Impuestos sobre las Bebidas endulzantes con azúcar en la diabetes y los males cardiovasculares”, publicados en la revista “PLOS Medicine”.
Se contempla igual que el impuesto sobre la diabetes motivará una reducción de gastos en consultas médicas y hospitalizaciones por 983 millones de dólares.
La investigación dice que las estimaciones de reducción en el consumo de refresco, que hasta ahora ha sido de un 10 por ciento en promedio, se modeló a diez años y se calculó qué efectos tiene en la salud, la reducción en el consumo de esa cantidad de azúcar, sobretodo en reducir el riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y obesidad.
De llegar a su veracidad estos estudios, algo positivo se logrará de la recaudación de este impuesto que hasta ahora no se ha visto nada positivo y, por el contrario, hay estadísticas que indican que el impuesto ha servido para nada, al menos es lo que se ha publicado, pues hasta el momento no se ha visto resultado alguno en su aplicación para lo que fue creado, al menos publicado y confirmado por las autoridades federales de Salud. (www.intersip.org)

