Mi Columna
¿Mágico o basurero?
Por Carlos Robles Nava

No hay que buscar tanto, con un simple recorrido por cualquier camino que conduce a la sierra o ejidos pintorescos que tiene el municipio de Arteaga, Coahuila, de inmediato viene la decepción, pero sobretodo porque sus autoridades locales hacen oídos de sordo y ojos ciegos para no darse cuenta que esta comunidad de mágica se ha convertido en sucia, llena a de inmundicias, pero en especial del tiradero público de cuanta persona recorre sus comunidades.
Aunque predominan desechos de escombro de construcciones, no están ausentes las grandes cantidades de desperdicios de todo tipo y hasta tambos con alimentos echados a perder ocasionando fétidos e insoportables olores.
Los arteaguenses se cansan de exponer su malestar en las propias oficinas de la Presidencia Municipal, pero las cosas no avanzan en una solución.
El principal argumento o disculpa es que no tienen suficiente personal, sin embargo, como bien lo visualizan visitantes, todo se puede hacer queriéndolo hacer y es el caso de que la autoridad ha permitido que parajes que en el pasado eran una bonita vista, ahora dan lástima por el hacinamiento de toda clase de basura.
¿ Dónde están las declaraciones de sus autoridades que repetida y persistentemente hablan de un pueblo mágico, aunque no aclaran si es porque en minutos aparecen montones de basura?, esto ante la misma indolencia de sus mandos municipales.
Y la constante pregunta es qué hacen sus Direcciones Municipales de Ecología y Turismo, porque fuera de cobrar religiosamente sus quincenas de sueldo, no se nota movilidad y el menor gesto de interés por actuar y aplicar la ley.
Se quejan esas áreas que no se les dan recursos ni siquiera para mover pocos kilómetros no los vehículos pertenecientes a esas áreas municipales, sino a los mismas unidades motrices que ofrecen sus titulares, mientras que por otra parte, la “mano ancha en dispendio” de recursos públicos está a la orden día con canonjías que solo tienen no más de dos a tres personas que cobran en la Presidencia Municipal en ausencia de su Edil, cuya crónica enfermedad lo mantiene generalmente fuera de las actividades y obligaciones oficiales.
Vecinos como el soldador Osvaldo Torres, se queja que casi a diario llegan camionetas o camiones cortos de carga que procedentes de Saltillo o Ramos Arizpe, impunemente se orillan de la carretera 57 y con toda libertad, como se diría como “Juan por su casa” descargan y dejan regados los desperdicios o escombros que acarrean.
Las llamadas y reclamos al alcalde sustituto, el inefable Gabriel Ursua, que hace el doble papel de Secretario Particular del edil y las de Presidente Municipal, quedan en el aire por la prepotencia demostrada y su eterna negativa a recibir a los quejosos, pero más que eso, a que no interviene y menos ordena a las áreas correspondientes a cumplir con sus obligaciones.
El tiradero de desperdicios generalmente se hace en las orillas y hasta dentro de las acequias o arroyos, lo cuando hay lluvias y corre el agua, se toponean para desbordarse e inundar casas localizadas a las orillas de esas vías hidráulicas.
Es lamentable que se deje morir a Arteaga como un centro turístico llamado “mágico”, aunque por ahora no haga honor a esa designación por contar con autoridades que ignoran lo que pasa su alrededor. (www.intersip.org)

