Mi Columna
No hay reciprocidad
Por Carlos Robles Nava

Se dice que para pedir, hay que dar o sea es necesario que haya reciprocidad de uno y otro lado, al menos es lo que invocan ciertas reglas comunitarias.
Viene al caso lo anterior ante la petición del área jurídica de la organización “Casa del Migrante”, en Saltillo, Coah., a través del abogado, Javier Martínez, que ha solicitado al ayuntamiento de este Municipio, protección para los migrantes que son agredidos por ciertos sectores una vez que dejan el tren en que viajaron de “trampa” para cruzar gran parte del país en su deseo de llegar y pasar a los Estados Unidos.
Según la denuncia, las agresiones a los migrantes han ido a la alza en los últimos meses por pandilleros de las colonias “15 de Abril” y “San Isidro”, sectores cercanos al mencionado albergue.
En su queja agregan que además de golpearlos les despojan de sus mochilas, aunque relativamente éstas no contienen nada de valor a reserva de cierta ropa usada que llevan para el camino.
Hasta ahí es justa la petición del licenciado Javier Martínez, a quien vecinos de las dos colonias citadas le han planteado fechorías que cometen los migrantes a su llegada al molestar a las familias, en particular, tratándose de mujeres jóvenes, pero no solo eso, sino han agredido a quienes les reclaman que tengan respeto por el vecindario, además, de los hurtos que también cometen esos “visitantes”.
Lo último, el asalto que se cometió a dos chilenos que viven en esas colonias y que trabajan en Saltillo cuando iban rumbo a una de la tiendas de conveniencia a comprar refrescos y algo más, independientemente de que a esos negocios también han sido víctimas al llevarse productos sin pagar.
Aunque no lo dicen abiertamente, al parecer hay valores entendidos entre el vecindario y los grupos de jóvenes que residen allí y que se han integrado en pandillas para desterrar a los migrantes, al menos que busquen otro paso para llegar al albergue.
Las familias del susodicho sector, han pedido la intervención del cuerpo policiaco por las tropelías de los migrantes, pero se resisten a proceder en vista de la protección que reciben de la Casa del Migrante, la que abogan en demasía ante la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila y a la Presidencia Municipal, demando protección para esos viajeros de paso.
Saltillo, se ha convertido, por desgracia, en un punto importante de “relajación” o descanso para los migrantes centroamericanos a quienes debe recordárseles que esta comunidad ha sido hospitalaria, pero es necesario que correspondan con un comportamiento tranquilo, porque aquí hay que recordar la frase del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno, es la Paz”. (www.intersip.org)

