Mi Columna
Es el más indicado
Por Carlos Robles Nava

La reubicación de las sedes nacionales de las Secretarías Federales del gobierno central que se encuentran en la ciudad de México, anunciada por el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha motivado pro y contras sobre su cambio a diferentes entidades de la República.
Sobre el tema, en días pasados en un medio impreso saltillense, apareció publicada una columna titulada “Reubicación de Secretarías: ¿Acierto o fracaso?, firmada por el doctor Rogelio Montemayor Seguy.
¿Quién más que el sabinense, que vivió en carne propia en los años 80´s un sinfín de peripecias que motivó el cambio de la ciudad de México, a Aguascalientes, de la Dirección General del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, siendo su titular?.
El ex gobernador coahuilense, Montemayor Seguy, comenta su experiencia de trasladar a casi tres mil familias del INEGI de la capital de la República al Estado de Aguascalientes, aunque primero hizo el intento porque la sede fuera Coahuila y en aquel entonces siendo Gobernador, José de las Fuentes Rodríguez, aceptó que la Entidad no tenía la infraestructura para las necesidades de dicho Instituto, como eran casas, escuelas, áreas comerciales y un sin fin de servicios que requería el cambio.
Acepta don Rogelio, que resolver el reto implicó un proceso de mucho análisis, hasta que al final el gobierno de Aguascalientes, aceptó sin antes no contemplarse otros lugares como Coahuila, Toluca, Cuernavaca, Morelia, San Luis Potosí, etc.
Fue un reto crítico negociar y convencer a los técnicos y profesionales del INEGI a cambiar su lugar de residencia reconociendo el doctor Montemayor que en la decisión de los empleados del Instituto de aquel entonces, ayudó de sobremanera el temor de seguir viviendo en lo que fue el Distrito Federal ante el terrible temblor de l985.
En la actualidad, recalca el columnista, no hay a la vista una razón válida a los intereses de los afectados que pudiera animar a dichos funcionarios federales a irse a trabajar y vivir en una nueva ciudad.
Una de las negociaciones importantes fueron los contratos colectivos con el sindicato que agrupaba al personal del INEGI que implicó una serie de prestaciones y créditos para una mueva vivienda, además en infinidad de casos hubo que buscarse un nuevo trabajo para la o el conyugue que nada fácil fue considerando la especialidad u oficio de cada quien.
Esta primera experiencia no fue tan fácil como se puede comentar, además de que se llevó alrededor de dos años para lograr en definitiva el traslado de INEGI.
Tras leer esta columna, me preguntó ¿cuál será el ahorro que dice el nuevo gobierno de López Obrador, que se lograría con la reubicación de las dependencias federales si, por el contrario, representará millones de pesos el costo de una idea propuesta sin fundamento y estudios que revelen su vialidad y beneficios o será que prometer no empobrece?. (www.intersip.org)


