Las constructoras de Coahuila, en su mayoría y preferentemente aquellas en las que predomina su clientela son compradores de casas de fraccionamientos promovidos con créditos de INFONAVIT, siguen abusando de sus clientes, gracias a la protección e impunidad de ese Instituto, al no hacer previas revisiones o supervisiones de los servicios que se ofrecen, particularmente si están regularizados y cumplen con las exigencias de las respectivas reglamentaciones.
Mi Columna
Falla a sus clientes
Por Carlos Robles Nava
Las constructoras de Coahuila, en su mayoría y preferentemente aquellas en las que predomina su clientela son compradores de casas de fraccionamientos promovidos con créditos de INFONAVIT, siguen abusando de sus clientes, gracias a la protección e impunidad de ese Instituto, al no hacer previas revisiones o supervisiones de los servicios que se ofrecen, particularmente si están regularizados y cumplen con las exigencias de las respectivas reglamentaciones.
INFONAVIT, es un hecho, que se concreta a promover los créditos y no a velar por los intereses de los trabajadores como es y debe ser su compromiso y responsabilidad social, supervisando que casa comprada con préstamo INFONAVIT o cofinanciamiento o sea la participación de bancos, cumpla con todos los requisitos que establece la ley o reglamento de obras públicas, particularmente por cuanto hace a servicios elementales como introducción o dotación agua, drenaje y electricidad.
En las promociones publicitarias de las fraccionadoras de sectores sociales mediano y bajo, se alardea de que cuentan con todos los servicios, empero, cuando sus compradores llegan a instalarse, ilusionados como todo comprador de un techo, se dan cuenta del engaño de que han sido objeto cuando no disponen de luz o agua y drenaje, porque la empresa constructora no cumplió con la documentación que les exigen las Direcciones Municipales de Obras Públicas o Desarrollo Urbano.
Son ya numerosos los casos que se presentan sobre esos incumplimientos en los que los perdedores son los poseedores de las casas y que fueron financiados por INFONAVIT, a donde acuden para quejarse pero no son atendidos ni mucho menos intervienen para que los vendedores de las viviendas cumplan con la reglamentación respectiva.
Un caso concreto es el fraccionamiento Campanario, en Monclova, Coahuila, en donde una regular parte de compradores llevan meses careciendo de energía eléctrica domiciliaria porque la constructora no cumplió con la presentación de la documentación respectiva, al menos para una parte de viviendas del citado asentamiento humano.
Los derecho habientes de INFONAVIT afectados por la omisión de la constructora han acudido en distintas ocasiones a las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad a exponer su serio problema y la única respuesta recibida es que la fraccionadora no entregó en regla los pápeles a efecto de realizar las conexiones domiciliarias y por tanto no pueden hacer las respectivas conexiones.
Mientras eso ocurre con la C.F.E., al acudir a INFONAVIT, en lugar de intervenir con los vendedores, de hecho son regañados cuando se les recrimina “porqué cuando escogió la casa, no verificó si tenían luz, agua o drenaje”, resultando indebida esa reprimenda, pues es de suponerse que si el citado Instituto no cuenta con suficiente personal para hacer las verificaciones de si la vivienda que se compra con crédito oficial o INFONAVIT, tiene los servicios elementales y en todo caso en ausencia de personal, recomendarle o asesorar al derechohabiente de los puntos elementales que debe revisar.
Una de las preocupaciones más de los vecinos de El Campanario, es el hecho de que ante la falta de respuesta de las autoridades para que se dote de energía eléctrica a sus viviendas, los vecinos que si cuentan con el energético, les permitieron conectarse y en consecuencia las líneas o cables pasan de una calle a otra con riesgo, principalmente cuando hay lluvias, de que pueda suceder una desgracia, por lo que piden a gritos se atienda su petición antes de tener que tapar el pozo, una vez ahogado el niño o sea que a alguno de los pequeños hijos de quienes habitan ese fraccionamiento, t5engan algún contacto con los cables.
La realidad es que INFONAVIT deja su suerte a sus derechohabientes a los que se debe y tiene que proteger, siendo uno de los tantos casos lo sucedido en la colonia Los Manantiales, en Ramos Arizpe, Coahuila, en donde se hicieron casas encima de un arroyo que con las lluvias y humedad, colapsaron varias de esas viviendas y todo por no inspeccionar los fraccionamientos en donde sus “clientes” compran casas en los programas de INFONAVIT. (www.intersip.org)


