MI COLUMNA
Nos lo acabamos
Por Carlos Robles Nava
Repetidamente ha circulado la versión de que el Instituto Mexicano del Seguro Social, será privatizado y las mismas veces sus directores generales en turno han salido a la luz pública para rechazar esas versiones.
Es probable, al menos es una suposición personal, que esas alarmas hayan surgido por igual de repetitiva ha sido por los mismos jerarcas del Instituto, las declaraciones sobre la pesada carga que está resintiendo el presupuesto anual del Seguro Social.
Y, en efecto, la situación es para ponerlos a pensar, pero sobre todo en el caso de los derechohabientes a estar conscientes de que aunque lo neguemos somos nosotros mismos los que nos queremos acabar a este Instituto que sin desconocer sus fallas, también debemos aceptar y reconocer las bondades en muchos de sus servicios, aunque seamos más los detractores que los defensores.
Solo para tener una idea de la situación financiera actual del IMSS, hay que saber que en seis enfermedades crónica-degenerativas se gasta esa Institución 8i mil millones de pesos, que es nada menos que la friolera tercera parte de su presupuesto anual que es casi de 250 mil millones de pesos.
Entre esos males que están causando la descapitalización del IMSS, se encuentran cáncer cérvico- uterino, diabetes millitus, insuficiencia renal, cáncer de mama, hipertensión y VIH Sida.
Esas enfermedades afectan al 9.5 por ciento del total de los derechohabientes del IMSS y que son 7 millones 87 mil pacientes.
Por su costo, estas seis enfermedades crónicas-degenerativas, causando presión en las finanzas y agravando su precaria situación financiera.
Solo en dos enfermedades, su costo anual es de 67 mil millones 500 mil pesos, correspondiendo 24 mil millones 630 mil pesos a la atención de la hipertensión y 42 mil millones 630 mil pesos en diabetes.
De esas dos enfermedades son atendidos 6 millones 800 mil pacientes protegidos por el Seguro Social, mientras que por otra parte, siguen incrementándose las cifras en diabetes e hipertensión.
Las recomendaciones y exhortos para prevenir y no caer, particularmente en problemas de diabetes e hipertensión es doloroso decirlo, pero han fracasado, pues esa desatención y juzgar las medidas preventivas es precisamente lo que en gran parte está motivando el crecimiento de enfermos de esos males que reciben atención en el IMSS.
Es difícil aceptar la conclusión a que se ha llegado, entre otras razones de que los propios derechohabientes nos estamos acabando al Seguro Social, pero es fundamental que los derechohabientes lo dejemos de golpear, al suponer que jamás se acabará éste, lo que definitivamente es una falsa y muy personal creencia, porque la historia nos ha demostrado que todo a lo que se le da mal uso, se acaba tarde o temprano.
No faltaran los renuentes a convencerse de que más vale prevenir que remediar, por lo que es vital reconocer que estamos golpeando de más al Seguro Social, cuando cada uno de los millones de asegurados que recibimos la más mínima e importante atención, podemos aportar nuestro granito de arena atendiendo los llamados para prevenir y no esperar a remediar que es lo mismo anteponer la indiferencia e importa madrismo muy característico en nosotros los mexicanos. (www.intersip.org)
