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Carlos Robles

Lo del agua, al agua

Todo decomiso de artículos que entran de contrabando a nuestro país, buena parte se destruye dependiendo de lo que es, ya que tratándose de películas, videos, cassetes y otras definiciones de ese material, son “desaparecidas” pasando por encima una enorme y pesada aplanadora; cuando es ropa, después de algún tiempo, se hace llegar a instituciones de beneficencia, mientras que en alimentos frescos de todo tipo, se destruye o en ocasiones tras revisiones sanitarias, se entrega a diferentes instancias.

Mi Columna

Lo del agua, al agua

Por Carlos Robles Nava

Todo decomiso de artículos que entran de contrabando a nuestro país, buena parte se destruye dependiendo de lo que es, ya que tratándose de películas, videos, cassetes y otras definiciones de ese material, son “desaparecidas” pasando por encima una enorme y pesada aplanadora; cuando es ropa, después de algún tiempo, se hace llegar a instituciones de beneficencia, mientras que en alimentos frescos de todo tipo, se destruye o en ocasiones tras revisiones sanitarias, se entrega a diferentes instancias.

Consecuentemente y siguiendo la regla establecida por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, no debe ni tenemos porqué extrañarnos que los vehículos “chocolates” que este año se han requisado en los retenes establecidos en los diferentes municipios de Coahuila, corran la misma suerte y como dice reconocida frase “lo de la agua, al agua”, pues siendo ilícita su estancia en el país, se procede a su destrucción al no ser posible regresarlos a sus propietarios cuando éstos no dan visos de regularizarlos pagando los impuestos que dejaron de hacer al entrar por la frontera Norte.

Ismael Ramos Flores, Secretario de Finanzas en Coahuila, informó que el total de los coches y camionetas decomisadas por no comprobar sus conductores la legal estancia en el país de las respectivas unidades automotrices que conducían al ser detenidos en los retenes.

Entre esas 50 unidades motrices que serán “desaparecidas” al destruirse y convertirlas en chatarra, hay automóviles deportivos y de lujo cuyo modelo no se permite su nacionalización y menos su entrada como ilegales o “chocolates”.

En la primera faceta que emprendió Finanzas a través de la Administración Fiscal Estatal y el apoyo de corporaciones policíacas, se hizo la requisa de un total de mil 240 vehículos retenidos porque sus propietarios no habían pagado sus derechos vehiculares.

Del anterior total, 88 eran de procedencia extranjera y 38 cumplieron con los requisitos de nacionalización lo que hicieron sus poseedores, mientras que el resto o sean 50 no han dado “asomo de vida”, es decir, no se han acercado a las oficinas recaudatorias de la Entidad, para saber sobre posibilidades de liberarlos.

La Secretaría de Finanzas y la Administración Fiscal del Estado, abundaron en facilidades para que los poseedores de los vehículos decomisados se pusieran al corriente en sus pagos de derechos vehiculares, además de que se extendieron repetidamente los plazos para regularización de su situación, por tanto, no hay pretextos ni argumentos para no haber cumplido con la ley.

Por otra parte, los operativos policiacos llamados “retenes”, lograron rescatar vehículos robados en Coahuila y otras entidades del país, demostrándose con ello que hubo casos concretos en que algunas de esas unidades motrices amparaban su tránsito por las calles de las ciudades coahuilenses, amparados con alguna de las múltiples calcomanía que vendían diversas agrupaciones amparadas como “protectoras del patrimonio familiar” tanto del medio urbano como o del campo.

Los líderes de la Organización Nacional de Protección al Patrimonio Familiar (ONAPPAFA), en respuesta a los reclamos de sus “clientes” a quienes les vendieron no solo calcas dizque con éstas garantizaban la estancia en México de los “chocolates”, están “vendiendo” la promesa de que realizarán gestiones para la devolución de los vehículos chuecos retenidos, compromiso y ofrecimiento difícil que logren ante lo complicado de la situación legal de las susodichas unidades.

Cosa similar están haciendo los dirigentes de otras organizaciones como FRENOS y Unidad Campesina Democrática que por años, así como ONAPPAFA, hicieron negocio redondo con cada víctima o “cliente” que caía en sus manos y si bien es cierto que mucha de la protección que vendían procedía de amparos mañosos e improcedentes que estuvieron otorgando Jueces de Distritos de distintas entidades del País, que por su mal proceder ya están respondiendo ante la justicia, por defraudar a la confianza que se les confirió de actuar conforme a las leyes, la orden de requisa de todo “chocolate” se ha dado para todas los gobiernos estatales de México, evitando con ello la entrada de tanta y perjudicial chatarra vehicular que solo vinieron a elevar los índices de contaminación del país.(www.intersip.org)