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Carlos Robles

¿Llegó para quedarse?

Mi Columna

¿Llegó para quedarse?

Por Carlos Robles Nava

Por más que se diga lo contrario, aunque hay que aclararlo, en unos más y en otros menos, pero la inseguridad está azotando a la totalidad de las Entidades de México, esto de acuerdo a información de los nuevos grupos denominados “Observatorios Ciudadanos” que a través de redes y otros sistemas de comunicación, hacen evaluaciones sobre los principales problemas que enfrenta la comunidad de cada ciudad y Estado del país.

Hay algunos mandatarios que niegan sin empacho alguno, lo que diariamente viven sus comunidades como es el caso del Distrito Federal, en donde su jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, grita a los cuatro vientos que en su ciudad se disfruta y vive una total y placentera seguridad, recalcando que esto principalmente en el ramo de la delincuencia organizada y además  refiriéndose a que no existe disputa de territorios entre los diferentes grupos y cárteles, aunque a diario dan a conocer los medios informativos de “colgados” en puentes peatonales, víctimas ejecutadas y  “encobijadas” en la vía pública, “descuellados” o degollados, etc., lo que muestra en definitiva que es un hecho la pelea de territorios por los diferentes grupos que tramitan y comercian con todo tipo de que droga.

Sobre actos delictivos se puede hablar mucho y diariamente y de peores cosas que suceden, igualmente y lo peor es que algunos de éstos entristecen la imagen de México como lo de días pasados en que fueron asesinados y quemados en el vehículo que viajaban, dos australianos surfistas que entraron por Canadá para recorrer por carretera el país, cuya meta no alcanzaron porque a los pocos cientos de kilómetros, precisamente en el Estado de Sonora, fueron asaltados y asesinados para robarles, reconociendo las autoridades de seguridad de esa Entidad que en el sector donde se cometió el crimen, es de los más peligrosos existentes en Sonora.

Empero, si los defeños no tienen seguridad en robos y otros delitos menores, menos en otros mayores, siendo muestra el número de robos diarios que se cometen en las diferentes zonas de la capital de la República, no siendo una excepción en una de las ciudades más pobladas del Mundo.

Para muestra, puede comentarse el robo de costosa bicicleta del Embajador de Holanda en México, que llegó hasta las afuera del edificio del Palacio de Bellas Artes y “aseguro” con fuerte cadena y candado especial, la bicicleta en la que viajaba dejándola ahí para disponerse a recorrer a pie algunas áreas de la zona rosa o centro histórico del Distrito Federal.

Alrededor de hora y media después, el diplomático regresó por su bicicleta y encontró la desagradable noticia que ya no estaba, pese a que afuera de Bellas Artes, hay vigilancia policiaca, es decir, frente a la cara de los propios “cuicos” o genízaros”, los rateros hacen de las suyas.

 

Cuatro días después del latrocinio, la bicicleta que por cierto tuvo un costo de 40 mil pesos, se localizó La Merced, en uno de los múltiples comercios que compran y venden de todo, pero robado, a donde la llevo el ladrón y le dieron 500 pesos. Se habla mucho en el defe de la complicidad compartida entre la policía y los puesteros que compran todo lo robado, ¿será?.

Pueden enumerarse muchos casos sobre el tamaño en que se ha extendido la delincuencia de todo tipo en México, con la incertidumbre de que este cáncer que tiene invadido al país no solo alargue su permanencia, sino se eternice para desgracia de la población en general. (www.intersip.org)