Mi Columna
Y todo por el exceso
Por Carlos Robles Nava
No hay peor tristeza que la muerte de un hijo, al menos es mi muy personal sentimiento en particular y peor lo es si se trata de un pequeño, al menos es lo que más me impresiona y afecta.
Sobra decir que me conmovió y me dolió leer la noticia de la muerte de un bebé que su madre lo llevaba en el asiento trasero de su automóvil que por desgracia con exceso de velocidad lo conducía su propia madre.
El fatal y triste suceso ocurrió en el bulevar “José Musa”, arteria que al igual que otras de Saltillo, Coahuila y otras comunidades de Coahuila, los conductores vehiculares meten el acelerador cada vez más desenfrenadamente.
Al día siguiente de ese funesto y doloroso percance, en el mismo “Musa” de la ciudad capital coahuilense, se repitió la historia con otra mujer que yendo con tremendo exceso de velocidad, perdió el control y se estrelló contra un camellón, un poste y dos vehículos.
En este último, por fortuna, no hubo desgracias trágicas que lamentar, aunque si pasajeros menores de edad lesionados hijos de la conductora.
En ambos casos, el peritaje e información de las autoridades de Tránsito fue exceso de velocidad y descuido de cada una de las conductoras, aunque testigos presenciales en cada accidente, aseveran que tanto una como otra iban usando sus celulares en envío o recibiendo mensajes.
Estas historias y realidades no son exclusivas del bulevar “José Musa” se repiten en cuanta calzada, bulevar o calle de las principales ciudades de la Entidad porque hemos entrado a dos etapas de la vida moderna contemporánea y que es la tecnología y la prisa para todo, aunque siempre llegamos tarde sea al trabajo, al café o cualquier reunión insignificante.
Es cómodo y fácil recomendar en general a todo automovilista que tome sus tiempos, aunque haga oídos de sordo a esa sugerencia como ocurre con la advertencia de que por exceso de velocidad se producen las tragedias.
Hemos rechazado en Saltillo, única ciudad del Estado que hasta ahora ha implementado las tan cuestionadas y rechazadas foto multas, pero tampoco le bajamos a la velocidad, seguimos llevando una vida vertiginosa y exponiendo la vida de inocentes.
Afirmamos y anteponemos que las foto multas tienen solo un fin recaudatorio y no le ven al menos quienes cuestionan su funcionamiento, beneficio alguno y día tras día cuando no es una carambola es un choque con las llamadas “ballenas” colocadas en los bulevares de mayor circulación y todo por el exceso de velocidad e ir usando el celular.
Apretar el pedal del acelerador es muy bonito, pero también puede ser mortal y sus consecuencias no es precisamente el daño material que sufre el coche, camioneta o moto que se conduce, sino siempre hay vidas humanas que lo menos que sufren es una fractura, sin faltar la muerte en infinidad de ocasiones.
Y, todo por exceso de velocidad, por exceso de distracción y por exceso de darle mayor atención al celular, aunque le agregaría que por “socarrones” y “cabezas de alcornoque” estamos apostándole al pedal y desoír las invitaciones de bajar la velocidad para no ser “sorprendidos” por las “aberrantes y desconsideradas” foto multas. (www.intersip.org)
