Mi Columna
Todos la queremos “bara”
Por Carlos Robles Nava
La ilusión más grande de la mayoría de las familias mexicanas es tener un techo seguro, es decir, casa propia aunque sea modesta o como diríamos algunos, “humilde” pero muy de “nosotros”.
Por eso, no critico la lucha social del grupo autodenominado “Antorcha Campesina” que viene luchando tener viviendas “a un costo justo”. No es la primera ocasión que realiza similar exigencia, ya en otras ocasiones ha realizado concentraciones masivas para pedir no solo casas “bara”, sino la entrega gratuita de materiales para construir sus propias viviendas.
Es de hecho y precisamente lo que todo mexicano deseamos con todo el corazón, tener una casa propia que se nos venda “bara”, aunque la pregunta es ¿quien está vendiendo casas baratas o a precio justo?.
Fuera de lo que los gobiernos de cualquiera de los tres niveles regala, dona o entrega dentro de sus programas de apoyo a los vulnerables, no conozco quien este vendiendo casas a precio justo y disculpando lo repetitivo, qué es un precio justo.
“Antorcha Campesina” lleva ya algunas semanas manifestándose en distintos municipios exigiendo casas para sus afiliados a precio justo es decir “bara”, rechazando toda propuesta que le ha presentado el INFONAVIT que a la vez busca con este grupo un arreglo pacífico por las casas que se posesionaron familias de “Antorcha Campesina”, lo mismo en Saltillo que en Torreón.
A la propuesta de INFONAVIT, Francisca Sánchez Vásquez, líder de “Antorcha” ha respondido que la citada dependencia pone un costo elevado a las casas y la gente pobre y desempleada no puede pagar cantidades superiores a los cien mil pesos.
Remata su petición con “deberían ofrecernos programas de otras dependencias federales, pues en el caso de su organismo se requieren mil 800 viviendas para igual número de miembros, de los que 680 son de Saltillo y 1,200 de Torreón”.
INFONAVIT ha hecho las siguientes propuestas, mismas que no han sido aceptadas: Entregar las casas a renta con opción a compra; venta de vivienda con un subsidio que les costaría de 60 a 70 mil pesos y, una tercera, consistente en venta directa a los interesados de ese colectivo.
Las casas que “Antorcha” quiere negociar, fueron invadidas hace ya meses y sus ocupantes se niegan a desalojarlas esperando que se las vendan “bara”.
Recordemos que desde hace años, INFONAVIT dejó de construir y vender directamente, pues constructores y coyotes “armaron” de inmediato un productivo negocio con las casas construidas con recursos de las cuotas que de sus salarios se descuenta a los trabajadores afiliados al Instituto.
La propuesta de INFONAVIT es sino un precio justo o bara, es el adeudo que está pendiente de liquidarse, pues se trata de viviendas “abandonadas” por sus poseedores originales, algunos se cambiaron a otras partes del país o bien, hubo desavenencias matrimoniales o abandonos de hogar y las casas quedaron a merced de quien aproveche esa situación, pero que INFONAVIT las pueda vender “bara” está más que cañón, pues éste tiene que recuperar mínimo lo invertido inicialmente por quien pidió el crédito.
Eso lo entienden los líderes de cualquier organización, pero arrojan su “lazo” para ver si logran cazar algo aunque sea “bara”. (www.intersip.org)
