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Carlos Robles

Deshonrosa medalla

MI COLUMNA

Deshonrosa medalla

Por Carlos Robles Nava

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De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, ONU, son trece las ciudades mexicanas donde se registra la más alta incidencia de personas en situación de esclavitud, haciéndose merecedor nuestro país por ese “logro” a una deshonrosa medalla de oro.

Predomina en esta problemática, la trata de personas, la explotación laboral y la mendicidad forzada, además de que también, aunque en menor escala, se tiene la utilización de menores de 18 años de edad en actividades delictivas, matrimonio forzoso o servil, adopción ilegal, experimentación biomédica ilícita en seres humanos y tráfico de órganos.

Las medidas que por muchos años han implementado los gobiernos en el poder, no han servido de nada porque no se le da seguimiento permanente en un combate efectivo contra la esclavitud en sus variadas concepciones ya mencionadas.

Y, en la medida que transcurre el tiempo, el problema crece mientras haya un mercado que lo demanda y que deja un beneficio monetario para el tratante.

Es triste decirlo, pero esta situación no solo se ha estancado, sino lamentablemente ha crecido como ha aumentado en si la población mexicana, aprovechándose para ello la ausencia e indiferencia de las autoridades federales, estatales y locales que si hemos de ser honestos trabajan con las “uñas” en muchos programas dirigidos a la comunidad, por tanto, pensar o considerar que volteen un poco a circunstancias adversas como es la esclavitud de personas, es tanto como pedirle peras al olmo.

El caso de Coahuila es un claro y viviente ejemplo, pues a partir de hace menos de un año, casualmente se conoció de la explotación laboral de jornaleros del campo que fueron contratados y traídos a la región Sureste de Coahuila de distintas entidades de la República, como Veracruz y Tabasco.

La contratación de personas no es meramente el problema, sino este se deriva de las infrahumanas condiciones que se les da no solo por cuanto hace a salarios, sino a las variadas condiciones dignas de trabajo y particularmente de alojamiento, alimentación, salud, derechos laborables como lo son horarios y salarios, entre otros.

Esta criticable circunstancia se le detectó a una reconocida empresa saltillense dedicada al empaque de carne y que trajo a la región Sureste gente para levantar las cosechas de la temporada, contratando a jornaleros del Sur del país por la necesidad que tienen estos coterráneos ante la falta de empleo en sus propias entidades.

Se dice que a Pro Karne, nombre de la empresa que tenía en esclavitud a más de un centenar de personas, se le aplicó ejemplar sanción económica, aunque jamás se dijo consistente en que o cuanto, pero no transcurrieron muchos meses en que de nueva cuenta incurrió en las mismas faltas, quedando entre dicho la dizque actuación de la Secretaría Estatal del Trabajo.

Sin pretender justificación alguna, son muy limitadas las condiciones presupuestarias de la Secretaría del Trabajo de Coahuila, como para que haga extensiva su vigilancia a lo largo del amplio territorio de nuestra Entidad, cuando muy escasamente logra tenerlo en las principales áreas urbanas.

Este es tan solo uno de los tantos ilícitos que debe combatir el próximo gobierno sexenal. (www.intersip.org)