Mi Columna
Van contra los “patitos”
Por Carlos Robles Nava

La existencia de clínicas ilegales y llamadas también “patito” tiene decenas de años pese a que la Comisión Federal Para la Protección Contra Riesgos Sanitarios, COFEPRIS, recomienda con insistencia que es conveniente en caso de dudas o desinformación, los interesados en esos servicios procuren acudir ante la Comisión o autoridades de Salud de la comunidad para conocer la seriedad y funcionamiento legal de esos establecimientos.
Exhorta a no exponerse no solo a un fraude al no recibir los servicios contratados, sino a tener una mala atención médica que obligue a recurrir a otra clínica o médico profesionalmente certificados por la Secretaría de Salud.
Julio Sánchez y Tépoz, titular de COFEPRIS por enésima ocasión públicamente informó que se combatirá los negocios que ofrecen servicios médicos ilegalmente y en otros casos no respetar los presupuestos presentados sobre el costo total de lo solicitado y peor no cumplir profesionalmente con los servicios pactados.
Reconoció la existencia de bastantes clínicas ilegales al no contar con profesionales en medicina y otras obligaciones que obliga la Ley de Salud, para proteger a quienes contratan los servicios de estos negocios.
Estos establecimientos que trabajan fuera de la legalidad exponiendo la vida de los pacientes que atienden por falta de profesionistas certificados médicamente, crecen desmesuradamente en las distintas Entidades del país e igual cambian de ubicación o lugar para evadir la acción de la ley cuando se les conmina a presentar documentos oficiales que avalen y garanticen oficialmente su capacidad y responsabilidad para no exponer la vida de sus clientes.
Se ha comprobado, aseveró Julio Sánchez y Tépoz, la muerte de algunos pacientes sin que estos sucesos se reporten a las autoridades respectivas para comprobar los motivos del deceso porque en cuanto se inicia la investigación “desaparece” el negocio.
COFEPRIS no ha conseguido levantar un censo definitivo de cuántas clínicas operan en toda la República legalmente y el número de irregulares o ilegales, debido a que muchas de éstas son improvisadas con poco equipo, en casas o edificios rentados, poco personal médico y administrativo y carentes de mobiliario lo que les facilita cambiar de domicilio con rapidez y facilidad de tal manera que los inspectores de la COFEPRIS no terminan su trabajo de clausura cuando “desaparecen” esos negocios “patito”.
Los exhortos comunitarios advirtiendo sobre los riesgos de ocupar los servicios de esos hospitales o clínicas improvisadas y que no cumplen con las regulaciones oficiales, no han servido de nada porque siguen acudiendo clientes que luego solicitan la intervención de las autoridades como consecuencia de una mala e irresponsable atención médica, el no respeto a las cotizaciones dadas de los servicios solicitados y por otros motivos.
De hecho son pocas las denuncias formalmente presentadas ante COFEPRIS respecto a la nula atención médica contratada, además de que éstas se hacen fuera de tiempo, imposibilitando a las autoridades a proceder conforme a la Ley.
COFEPRIS invita a la comunidad que antes de caer en manos de centros médicos “patitos”, soliciten toda información, aclarando que igual hay pequeñas o regulares clínicas que cumplen con la Ley de Salud, por lo que no hay necesidad de exponerse a un fraude y peor a una indebida atención médica. (www.intersip.org)

