Mi Columna
Ni con multas altas
Por Carlos Robles Nava

No es gratuita la frase expresada en muchas ocasiones “de que es un mal consejero” cuando se sabe de algún percance automovilístico con trágicas consecuencias o bien con múltiples daños y personas lesionadas, debido a que el conductores iba en estado etílico.
Todos los percances funestos son lamentables, aunque lo es mayormente cuando en esos hechos una de las víctimas figura un bebé o menor de edad que apenas empieza a florecer en la vida.
Esta clase de tragedias está siendo cada vez más frecuente y cotidiano, no haciendo mella hasta ahora la constante recomendación de las autoridades municipales y estatales, como tampoco las campañas permanentes de organismos civiles y sociales que persisten en pedir no manejar en estado alcohólico como igual son desoídos los permanentes consejos en los medios impresos como los dados por la radio y televisión.
La situación ha llegado al grado de que tampoco se ha conseguido bajar estos accidentes con las altas multas económicas establecidas por las autoridades municipales que por cierto causaron reclamos e inconformidades en algunos sectores, calificándolas como improcedente y de abusivas por las cantidades fijadas.
No hay día que en Coahuila tengamos un saldo blanco en este tipo de accidentes que ocurren lo mismo en las calles del interior de alguna de las ciudades o bien, en carretera, principalmente en aquellas que comunican a localidades cercanas, aprovechándose que en general esos caminos no son vigilados por los elementos de la Federal de Caminos los sábados y domingos de preferencia este último día que es aprovechado por los avecindados de esas comunidades para visitar a los familiares y amigos disfrutando en la comida no una sino varias “deliciosas chelas”.
Otras de los motivos es el exceso de velocidad que por ser domingo día de “asueto” de los Federales de Caminos, no hay “bronca” por una infracción, aprovechando el estado inconsciente como manejan siendo lo peor acompañados generalmente por su familia y le “meten todo el acelerado al vehículo”, haciendo enfrenta a lo que le diga la esposa para que le baje la velocidad al vehículo.
La incidencia de estos hechos es mayor los días de la celebración de un santo religioso costumbre que se festeja con comidas y bebidas embriagantes y no se diga en diciembre durante las posadas y el festejo de las “Lupes”.
Las costumbres van cambiando radicalmente y ahora en ocasión de las celebraciones religiosas ya no son de rezar como hasta hace aún pocos años atrás, sino que ahora se le “reza” al “Dios Baco” con exceso y desmedido consumo de bebidas alcohólicas, haciéndose a un lado la tan trillada pero omisa frase de “si tomas no manejes” o bien, “si tomas y manejas, llévate a tu conductor asignado”.
El manejar yendo en total estado etílico o para darnos a entender, conduciendo “bien beodo” ha superado a las instancias policiacas y de vialidad que no cuentan con unidades ni personal suficiente para estar no solo en las carreteras, sino tampoco en los cruceros o puntos de mayor vialidad de cada cabecera población.
Y esta escasez de movilidad policiaca, lo mismo humana que mecánica por las unidades motrices, es en todos y cada uno de los municipios de Coahuila, pues es un hecho que no solo en las famosas “posadas”, sino con cualquier razón y motivo de reunión, podrá faltar la comida, pero “tetera” o “chupe” jamás.
Pudieramos recriminar este crecimiento descontrolado en el abuso del alcohol por la gran cantidad de licencias o permisos para venta de bebidas alcohólicas, pero mientras este concepto siga representando importante ingreso económico para las arcas públicas, particularmente en los pequeños municipios, por su población, así como el que los padrones o “blocks” de los permisos o licencias obren en poder de las empresas cerveceras, será difícil imponer y se le dé más atención al “si manejas, no tomes o si tomas no manejes” que para el caso es lo mismo. (www.intersip.org)


