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Carlos Robles

¿Los mejores tiempos?

Hay Coahuilenses que platican que los tiempos viejos o idos, fueron mejores que los actuales, opinión  en lo que difiero totalmente sustentando que los mejores  tiempos son los que cada quien vive.

Mi Columna

¿Los mejores tiempos?

Por Carlos Robles Nava

Hay Coahuilenses que platican que los tiempos viejos o idos, fueron mejores que los actuales, opinión  en lo que difiero totalmente sustentando que los mejores  tiempos son los que cada quien vive.

Al menos para la mayoría de los municipios de Coahuila, ha pasado la temporada de las ferias locales y regionales.

Es en el mes   de julio, en que tradicional y regularmente se generalizan las ferias de infinidad de ciudades del Estados , continuando durante agosto y septiembre.

El comentario generalizado, al menos en reuniones de adultos, es que se acabaron aquellas ferias que en realidad eran familiares, es decir, que papá y mamá, incluyéndose en muchos casos al abuelo o abuela, junto con los hijos y nietos, acudían a las ferias.

Hay recuerdos que en las ferias del pasado, altos funcionarios municipales o estatales y en ocasiones el propio alcalde de la comunidad, así como connotados empresarios acompañados de sus familias se les veía degustando los alimentos de los puestos de comida instalados en el interior de esas fiestas  llamadas “del pueblo” o recorriendo las verdaderas exposiciones de aquellos años.

Las ferias de esta época, han decaído, aseguran algunos que afirman son, lamentablemente, “nichos” o “paseos” de gente sobrepasada de copas, sin faltar aquellas mujeres conocidas como “mariposillas” o sexo servidoras que van en busca de  clientes, lo que no pasaría de ser una situación pasajera, sino no fuese por la forma tan vistosa o descarada como lo permiten los policías asignados, supuestamente, para mantener y hacer respetar el orden y las buenas costumbres.

De hecho, en la mayoría de estas ferias, han desaparecido aquellas exposiciones de negocios de enceres y muebles para el hogar, productos hechos cien por ciento en estas tierras o la venta de verdadera artesanía para ser sustituida por macetas y otros artículos de origen asiático, por otro lado, dejaron de participar industrias locales o regionales que en el pasado mostraban con orgullo y harta presumida lo que hacían.

Sucede cosa igual en el ramo ganadero, ramo muy arraigado en determinadas regiones de Coahuila, sirviendo en los años idos las ferias locales para mostrar a sus visitantes la calidad del ganado originario de estas tierras.

Se entiende y reconoce que los organizadores de estos eventos, su mira principal, al menos por lo que está sucediendo en los últimos años, es el ingreso económico, el monto de lo recaudado y dejar a un lado la calidad y calidez para su gente presentando ferias que realmente disfrute el pueblo como lo dicen en sus ya muy trilladas propagandas.

La calidad de las ferias ha descendido a tal grado que hasta en la contratación de artistas para el “Teatro del Pueblo” presentan a “desconocidos” y por no dejar, se trae aunque sea a un personaje de la farándula que levante los ánimos de los asistentes a la feria y, al menos, desquite lo pagado por entrar.

Es un hecho que ahora en nuestras ferias predominan las fondas o locales con alimentos y harta bebidas, principalmente las etílicas que a la vez ello es pretexto y ha servido de importantes ingresos para los agentes de tránsito que son asignados para regular el tráfico de los alrededores de las ferias, ya que después de las doce de la noche, es una tremendo persecución de los vehículos que salen de los estacionamientos para verificar estado  conveniente o inconveniente del conductor, resultando por lógica esto último, sobreviniendo de inmediato la extorsión, aunque justificada, por manejar en estado de embriaguez, en cualquiera de sus grados.

¿ No será posible que los organizadores disminuyan sus utilidades en aras de realizar verdaderas fiestas del pueblo, con menos alcohol y sobretodo, para convertir las ferias en verdaderos paseos familiares, al menos hasta ciertas horas de la noche?.

Extraña la ausencia de las ferias de Coahuila de la presencia de casas comerciales de tradición, industrias, factorías y otras presentaciones que dieron prestigio a estas fiestas  y que mucho tienen que exhibir para que los coahuilenses reconfirmen su orgullo de haber nacido en estas tierras cuyo esfuerzo y entrega de una Entidad progresista y con un alto desarrollo socio-económico, ha trascendido fronteras nacionales e internacionales.(www.intersip.org)