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Carlos Robles

Es por bien de los peques

Mi Columna

Es por bien de los peques

Por Carlos Robles Nava

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En las principales cabeceras municipales de Coahuila, entre ellas Torreón hace ya años hubo tres prohibiciones fundamentales para dar acceso a las salas cinematográficas.

Fueron, no se permitía bajo ninguna circunstancia acceso a bebés y menores de 3 y 4 años de edad; otra no fumar en el interior de las salas de funciones fílmicas o presentación de otro tipo de espectáculo y la tercera fue no acceso a menores de edad de 18 años de edad a exhibición en películas con clasificación “C” o solo para adultos, por los desnudos que incluía la proyección o el vocabulario de los actores.

 El primer ordenamiento tuvo el propósito de proteger a los bebes y pequeños menores de 3 a 4 años de edad contraer una alguna enfermedad, la segunda disposición por la afectación del humo a los espectadores que no tenían ese vicio y tratándose de filmes clasificados para mayores de edad, por las reglas de moralidad y “buen gobierno” establecidas en esos años.

Era tal la cantidad de fumadores dentro de los cines que había ocasiones en que una densa nube de humo de tabaco hacia borrosa la proyección de la película, sin que esto sea exageración y por si hay dudas o falta de credibilidad, los abuelos de ahora y jóvenes del pasado lo vivieron y pueden dar fe de ello.

No recuerdo a partir de qué momento, fecha o año, comenzó a permitirse a las mamás o papás la entrada a los cines con bebes en brazos o menores de 3 a 4 años, lo que ahora es normal y común en cualquier cine existiendo casos tratándose de bebés que las mamás los cubren con alguna cobijita de franela más que para que no contraigan algún mal es para resguardarlos del gélido clima artificial en el interior de esos lugares que en su mayoría es tal que en las salas llamadas VIP se entrega a la entrada a los espectadores, un cobertor de lana para resguardarse de la baja temperatura.

El clima artificial en la mayoría de los cines, generalmente es más baja que la predominante en las afueras o exterior.

Respecto a no dejar fumar en el interior de esos lugares, fue desterrada esa costumbre después de una intensa y férrea campaña de concientización de los cuerpos policiacos que hacían rondines de inspección al interior de los cines y cuando se presentaba resistencia u oposición de alguno fumador los guardianes del orden público se veían obligados de conducir a la ergástula a esos desobedientes o violadores de una medida dispuesta por las autoridades locales, lográndose en la actualidad cero fumadores dentro de esos lugares.

Soy un empedernido cinéfilo y en estos años modernos he sido testigo de que ya no se fuma, pero crece la cantidad de mamás y papás que entran al cine con el bebé en brazos y no se diga pequeños de 3 a 4 años para abajo, además de la incidencia de menores de 18 años en la exhibición de películas para adultos.

El comentario nace de una nota publicada recientemente quejándose un cinéfilo del anuncio de una importante cadena nacional de cines, avisando que no se permitiría la entrada a mamás o papás con bebes.

La medida es buena y positiva, pues si esa preocupación y cuidado no lo hacen directamente las mamás o papas que bueno lo hagan directamente los encargados de las salas cinematográficas. (www.intersip.org)

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