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Carlos Robles

¿ Son para discapacitados ?

Hay que decirlo y reconocerlo que en Coahuila y al menos en sus principales municipios como son Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Sabinas y otros de menor población, las protecciones y beneficios para las personas discapacitadas han ido en crecimiento, pese a ciertas irregularidades que se presentan, pues no todo puede ser perfecto ni tampoco debemos ser tan exigentes, empero, los señalamientos o críticas son precisamente para mejorar, no para molestar como lo ven no pocos funcionarios de diferentes niveles y gobiernos.

Mi Columna

¿ Son para discapacitados ?

Por Carlos Robles Nava

Hay que decirlo y reconocerlo que en Coahuila y al menos en sus principales municipios como son Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Sabinas y otros de menor población, las protecciones y beneficios para las personas discapacitadas han ido en crecimiento, pese a ciertas irregularidades que se presentan, pues no todo puede ser perfecto ni tampoco debemos ser tan exigentes, empero, los señalamientos o críticas son precisamente para mejorar, no para molestar como lo ven no pocos funcionarios de diferentes niveles y gobiernos.

Las mal llamadas rampas para discapacitados, inválidos y tercera edad, en su mayoría están muy lejos de cumplir con la supuesta misión para lo que fueron creadas, pues son demasiadas altas o con excesivo declive que obliga a las personas que los usan a esforzarse más, pero sobre todo a perder el equilibrio, sucediendo esto no en simples calles, lugares privados, sino en áreas públicas y lo peor en instituciones médicas hospitalarias, entre ellas el Instituto Mexicano del Seguro Social, en las del I.S.S.S.T.E., que independientemente de no estar bien marcadas, no cumplen con las alturas específicas y marcadas en la ley.

Para quienes por sus problemas físicos tienen necesidad de usar silla de ruedas o las llamadas “andaderas”, el ancho de esas rampas, en ocasiones no tienen las especificaciones para que pueda tener acceso una “andadera” o silla de ruedas con seguridad y no exponerse a una caída.

Eso es por un lado, pero si nos vamos a las áreas marcadas con señalamientos metálicos y en el piso, son muchos los que ocupan esos lugares e igual de demasiados los que abusan del privilegio de portar en su vehículo una placa oficial con el escudo o imagen de inválido, que sin estarlo ni tampoco viajar un discapacitado en esa unidad motriz, lo ocupan abusivamente.

El problema es que las autoridades viales o de tránsito, otorgan a granel o sin restricciones algunas, el privilegio llevar placa de discapacitado o inválido a demasiados propietarios de vehículos.

Es de aceptarse que los favorecidos con esas “benditas” placas de discapacitados, no lo están y es correcto que su solicitud sea para mover a algún familiar cercano y que vive en el mismo domicilio, pero el abuso y arbitrariedad surge cuando sin llevar a ningún minusválidos hacen uso de ese espacio, quebrantándose el noble fin que tiene el portar placas de circulación con el holograma o señalamiento de minusválido.

Esta irregular situación se agrava, cuando socarronamente los conductores abusadores que sin llevar gente discapacitada, usan el lugar exclusivo y cuando en el estacionamiento de un centro o plaza comercial o bien de algún negocio, el guardia advierte y pide no parquearse en ese lugar, la o el conductor de inmediato responde “que no ve que traigo placas de inválido”, lo que definitivamente es correcto, lo que no lo es y resalta es el hecho de que sobran los que se pasan de “lanza”, al margen de lo abusiva en que se convierte la persona que aprovecha esa facilidad y confianza que otorgan las autoridades viales o de tránsito en favor de los minusválidos y no para quienes estamos sanos y podemos caminar lo suficiente para dejar el lugar a los que usan silla de ruedas, andadero, bastón o muletas, aunque no traigan esa calcomanía emblemática para los desprotegidos físicamente.

Se conoce que las autoridades de tránsito o de vialidad, como requisito para expedir una placa de circulación para un vehículo manejado por un inválido o familiar aunque no lo esté, está sujeto además de la obligatoriedad de presentar un certificado médico en donde el facultativo quien lo extiende, hace constar sobre la invalidez del chofer o familiar que en verdad si lo está.

Es un problema complicado de alguna manera, aunque pudiera no serlo si no se abusara como se hace, siempre y cuando como buenos y responsables ciudadanos debemos dar buen uso a esas facilidades y la otra sería invocar a la ética profesional del médico que extienda la certificación de invalidez y por el correcto uso de usar un espacio para invalido con placa de discapacitado. .(www.intersip.org)