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Carlos Robles

Desbordada no, superada

Por algo se ha hecho fama de que cambiando las palabras, al menos así lo creen y dan por hecho quienes recurren a ese estilo, el prójimo tiene o “percibe” otra imagen o apreciación de la piedra que le está calando en el zapato.

Mi Columna

Desbordada no, superada

Por Carlos Robles Nava

Por algo se ha hecho fama de que cambiando las palabras, al menos así lo creen y dan por hecho quienes recurren a ese estilo, el prójimo tiene o “percibe” otra imagen o apreciación de la piedra que le está calando en el zapato.

No es desconocido que Monclova, Coahuila, atraviesa por una difícil situación por cuanto hace a inseguridad, ya que no han cejado los robos a comercios, casas, balaceras de delincuentes organizados y no, así como secuestros y extorsiones.

Hay semanas que no pasan de registrarse en promedio desde 10 hasta 15 latrocinios, además de otras situaciones delictivas como el narco menudeo que cada vez se posesiona más del mercado de esa comunidad por parte de los diferentes grupos o cárteles que se han refugiado en esa ciudad.

Empero, Gerardo García Castillo, Presidente Municipal de la otrora “Monclovita la bella”, reconocimiento que ha perdido por propios y extraños, me refiero en el caso de los primeros a los avecindados o radicados en esa población y en el caso de los segundos, a los visitantes o gente de paso que se da cuenta del hacinamiento de basura en sus calles, bulevares y calzadas por más que sus autoridades pretendan dar otra cara manteniendo regularmente o más o menos limpia la “mail” o sea el bulevar Harold Pape.

Los negocios o giros negros o sea cantinas han proliferado, como la presencia de pandillas en sus diversas colonias, a cuya mayoría es imposible que acudan las patrullas policiacas en turno, por la insuficiente de parque vehicular, aunque no puede negarse que se ha aumentado su número, pero no al ritmo como ha crecido la población que es precisamente en ese punto en que se está fallando en muchos de los municipios de Coahuila que no emparejan la atención de algunos de los servicios públicos como lo es en este caso la seguridad que clama y demanda la comunidad, con el crecimiento demográfico.

El Edil monclovense, Gerardo García Castillo, difiere públicamente respecto a la inseguridad que sigue prevaleciendo en su Municipio, cuando afirma que en Monclova la seguridad no está desbordada y expone un concepto además de infantil, estúpido e idiotizado, afirmando que quienes roban son reincidentes refiriéndose a maleantes que antes habían sido detenidos por ese delito.

Para explicar con mayor simpleza y claridad a lo que se refiere Gerardo, el Alcalde monclovense, es que los latrocinios cometidos por los reincidentes no cuentan, porque una cosa es que hayan sido encarcelados en ocasión anterior por el delito de hurto y al ser liberados de las bartolinas vuelven a robar, entonces no son los mismos malandros o sinvergüenzas sino los mismos de “enantes”.

Vaya traga lengua que se echó “trompo a la uña”, don Gerardo para zafarse con todas las de la ley las fuertes críticas de organismos representativos y preferentemente de los propios monclovenses que están sufriendo los embates de las ratas de dos patas, afirmando que los latrocinios se han abatido hasta un 40 por ciento.

Hay casos que hablan por sí solo y entre esos se cuentan tres y hasta más robos en un solo día a casas habitación, lo que para el jefe de la comuna no debe alarmarse ni ser motivo de espanto, probablemente porque hasta el momento y mientras tenga fortalecida su residencia con elementos policiacos, su casa no ha sido visitada por los amantes de lo ajeno.

No hay peor disculpa que el hecho de no reconocer lo que sufre en carne propia la comunidad, pues una cosa es que gracias a la protección policiaca de los funcionarios que cuentan con ésta, no son molestados ni visitados por los delincuentes, cierren los ojos para negar lo que es toda una verdad y que la vive la comunidad en general.

Es posible que Gerardo es un convencido de que la repetición constante de una mentira, en ocasiones se hace realidad, solamente que eso es una leyenda urbana y vacilada pueblerina, porque los ciudadanos de esta generación, son más observadores y críticos.

Coincido con Gerardo García Castillo, de que la seguridad en Monclova no está desbordada, por los delincuentes en general, sino sencillamente está rebasada.

Esa es la magia en el cambio de las palabras. (www.intersip.org)