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Carlos Robles

Fue cuento “chino”

La comercialización en general de cualquier producto de demanda mundial, en los tiempos actuales, exige calidad y tecnología avanzada, la que no tienen en su mayor parte las siderúrgicas mexicanas que se colocan en el décimo tercer lugar en producción mundial de acero crudo y su producción apenas es un 2.2 por ciento a lo que genera China, que en este planeta tierra es el que produce la mayor cantidad, siguiendo Japón, India y Estados Unidos.

Mi Columna

Fue cuento “chino”

Por Carlos Robles Nava

La comercialización en general de cualquier producto de demanda mundial, en los tiempos actuales, exige calidad y tecnología avanzada, la que no tienen en su mayor parte las siderúrgicas mexicanas que se colocan en el décimo tercer lugar en producción mundial de acero crudo y su producción apenas es un 2.2 por ciento a lo que genera China, que en este planeta tierra es el que produce la mayor cantidad, siguiendo Japón, India y Estados Unidos.

Y, es precisamente la escasez de tecnología para fabricar productos con mayor valor agregado y la mínima oferta de éstos lo que está limitando el desarrollo del sector acerero de México.

Especialistas nacionales sobre la materia, lo ha recalcado de siempre y lo vuelven a repetir con motivo de la situación que “trono” en Coahuila a través de Altos Hornos de México, que exigía al gobierno federal, a través de la Secretaría de Economía, subir los aranceles al acero chino.

Por ejemplo, Fernando Bolaños, analista de Monex Casa de Bolsa, manifestó que los aceros comerciales que son los más sencillos, son los más propensos a presentar situaciones de dumping, ya que no tienen un nivel alto de especialización, por lo que las importaciones son las que más afectan a la industria siderúrgica.

La aplicación de cuotas compensatorias es una solución para ese problema, aunque ello impactaría a otros sectores ya que sus costos se incrementan.

Por otro lado, Marcos Noé Maya, investigador del Centro de Estudios de Desarrollo Regional y Urbano Sustentable de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, sustenta su criterio de que hay necesidad de especializarse más en aceros focalizados y generar una ventana competitiva respecto al acero normal, que por ahora el volumen de fabricación es limitado.

Recalca el investigador Maya que una limitante más que tiene la siderúrgica mexicana es la calidad del acero que requiere el sector automotriz que necesita acero de ciertas especificaciones, que ante la no producción en México, se obliga a importarlo.

La Secretaría Federal de Economía, fue tajante: No impondrá aranceles para acero chino y el acuerdo definitivo, sin rodeos y simpleza es: Se aplicarán medidas administrativas, pero no elevación a los aranceles porque automáticamente se resentirá en el costo de construcción de viviendas, en las obras gubernamentales, en la industria automotriz y en otra cadena de productos de acero que requiere el desarrollo de México y que no se producen aquí, por lo que no tienen por qué pagar los platos rotos los consumidores o sea nosotros los mexicanos ante la falta de calidad y tecnología de siderúrgicas como es el caso de Altos Hornos de México, de Monclova, que inició y promovió su inconformidad, pese a saber la realidad e impedimentos para poder cerrar las fronteras mexicanas al acero, no solo de China, sino de otros países que sí lo fabrican con alta calidad y tecnología.

Soy un incrédulo obsesionado. Lo reconozco e inclusive esa muy personal posición aberrante de querer saber de dónde salen las cosas, como nacen, quien dice, porqué, etc., me ha acarreado diferencias con amigos y enemigos.

Si me preguntaran el porqué, les contestaría que no sé. No creo que sea por mi profesión que la llevo pegada desde los 16 años y hasta estos dorados 74 años que he vivido, sigo conservando para bien o para mal, esa persistencia de no creer todo lo que me dicen y peor cuando no me precisan de donde salió lo que comentan, que en muchas de las veces, las respuestas que recibo son de “no me acuerdo”, “la escuche por ahí”, “parece que lo leí o escuche o vi en radio o televisión” y hasta lo saque de internet.

Con amigos y desconocidos externé mi opinión sobre el incipiente problema y dije, lo que sigo sosteniendo, es sencillamente un “cuento chino” y no transcurrieron muchos días en que fue justo un “cuento chino”, porque mientras no nos pongamos las pilas, seguiremos importando no solo acero, sino todo lo que no se produzca con alta tecnología y calidad en México. (www.intersip.org)