Mi Columna
De la iglesia, pa´tras
Por Carlos Robles Nava
Ninguna investidura, incluyendo la de un Magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como máxima autoridad en el país, es justificante para invadir o pasar la línea de lo que se entiende como propiedad privada.
Vaya, ni tan siquiera unas sotanas o vestimenta de cualquier religioso, porque su autoridad por más que quiera estirarse como chicle, solo puede y debe llegar hasta un punto y según nuestra Constitución Mexicana, de la iglesia pa´tras o el templo al que pertenezca.
La separación que el Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, hizo de la iglesia de cualesquier religión tuvo, tiene y tendrá siempre una razón justificada de ser.
Claro que cada ser humano busca justificantes o argumentos para responder a sus excesos y en esto no está exento el obispo católico de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, cuando pretexta que invadió los terrenos ubicados en el Municipio de General Cepeda, donde se construye un Centro Integral para el Manejo de Residuos Industriales, CIMARI, para inconformarse a nombre de un grupo de pobladores de ese rumbo, sobre la peligrosidad de ese proyecto.
La causa o bandera de Raúl Vera López, no está en discusión, sino debe quedar claro que el portar sotana o enaguas como suelen llamárseles, no da autoridad alguna y menos faculta irrumpir en propiedad privada cuyo respeto es lo único que exigen y piden los empresarios de este proyecto. Lo que reclaman y está en defensa, pero sobre todo en discusión, es la exigencia de los constructores del proyecto de que por tratarse de una propiedad privada, nadie debe pasar esa línea porque automáticamente está cometiendo un delito.
Tampoco, como lo dice Vera López, que fuera de la demagogia, el que quiera justificar su ilegal proceder y actitud no es suficiente con escudarse con un “estoy defendiendo a los campesinos”.
Qué bueno, no me espanta ni me asusta que los religiosos católicos, que hasta ahora, son los que sobresalen en defensa de los “caídos” o necesitados, velen y protejan a esas clases vulnerables, pero todo tiene que ser dentro de la Ley, porque si no hay que voltear la tortilla es decir, ir a interrumpir ceremonias religiosas en el momento que se realizan en el interior de un templo o iglesia y vaya si no truena Troya.
Si quieres respeto, respeta. Palabras sino sabias, al menos sensatas y prudentes para no romper los derechos del prójimo.
Pa´tras de la iglesia o templo, todo lo que quiera Raúl, Juan, Carlos, Manuel o como se llame el religioso que entre a la palestra a defender causar justas e injustas, pero no violar los derechos de los demás, pues eso es un delito.
Si las autoridades encargadas de la procuración de la justicia quieren o no actuar, es simplemente su “soplado”, pero más que asustar con el petate del muerto, hay que actuar y para el o los de enfrente, tampoco se vale “cocorear” y menos retar y provocar a las autoridades. (www.intersip.org)
